El ciclo inútil del esfuerzo

El ciclo inútil del esfuerzo

Carátula del cómic. El ciclo inutil del esfuerzo

Póster del cómic. El ciclo inútil del esfuerzo

Un cómic real del bajo mundo

 

El panorama del cómic en nuestro país es precario todavía. Podría decirse que sólo a un reducido público de personas le interesa lo que sucede en este campo que, para muchos, todavía no se acerca al arte. Su estigma radica en ser visto como un medio de masas que va dirigido exclusivamente al lector juvenil e infantil. No obstante, el comic es una forma apreciada por colectivos independientes de dibujantes, escritores y lectores ─basta recordar al clan Nahualli en Bogotá─,  que contemplan su potencial comunicativo.

Es válido mencionar, como una actividad alternativa en este medio, el festival Calicomix. Un evento que impulsa el arte secuencial en la ciudad. Sin una tradición comiquera establecida aquí, existen historietistas –como Warner Wallis en Cali─ dispuestos a experimentar, utilizando todas las herramientas estéticas y literarias. La actividad se encaja en un gran espectro artístico de miradas personales, e incluso críticas, sobre el contexto social. Se percibe esto en las contadas salas de exposición, convenciones y en talleres de tenue recepción que van más allá de las tendencias conocidas. El creador ofrece y entabla una profunda charla con su cotidianidad.

Uno de esos pocos grupos caleños que promueven innovadoras y frescas visiones es AS.CO Colectivo. Aceptaron el arduo desafío de buscar talentos ocultos en la región pacífico ─que abarca Cauca, Valle y Chocó─ con el aval del Ministerio de Cultura, mediante la convocatoria Historietas del bajo mundo del 2012. Fue un recorrido por los municipios más pequeños, además de las principales capitales, para brindar becas a los que se le midieron a explorar fenómenos de la subcultura urbana, al realizar verdaderas novelas gráficas. Stella Peralta y Juan David Peñaranda ganaron uno de estos subsidios y consiguieron materializar su opera prima, El ciclo inútil del esfuerzo, una obra repleta de entresijos, dilemas y otros cuestionamientos sobre el comportamiento humano.

Son dos relatos que suceden paralelamente. En el primero, Valery es una chica que ha cultivado su intelecto, construido por su propia ética. Al parecer tenía una identidad definida. Sin embargo, siente el rechazo de una sociedad decadente y sucumbe ante las exigencias de esta, donde la vanidad, el egoísmo, la codicia y el consumo desmedido son los principales motores. Cambia su apariencia física vistiendo prendas llamativas, convirtiéndose luego en una empresaria poderosa. Incursiona en el mundo de la moda, con su propia línea de maquillaje probada en inocentes animales y también una colección de ropa confeccionada con su piel. Aquí entra el otro protagonista, Luis, un sujeto solitario muy impactado y enfurecido por la crueldad frente a las indefensas criaturas. Por ello se levanta para romper ese silencio indiferente. Decidido da rienda suelta a su misión justiciera, sin las restricciones morales de un sistema tan endeble como mezquino. Se convierte en un vengador anónimo.

Nosotros, inmersos en las expresivas viñetas veremos e indagaremos en una estética heterogénea, aunque armónica; mientras Valery y Luis confrontan ideales durante su transformación individual al plantear dudas sobre su propósito vital. En algún momento la narración nos abofetea con la siguiente pregunta: ¿Hasta dónde llegarán por hacer lo que cada uno considera correcto? Una historia de sensibilidad irónica, capaz de brotar reflexiones nada indulgentes.

Stella, escritora, fotógrafa y artista plástica empírica. Participó en eventos como Cartoon Rendon, Calicomix o Bostoons de Estados Unidos. Construye un agudo guión de estructura elocuente, sin descuidar aspectos principales de su trama. Juan David, dibujante de un envidiable manejo del lenguaje gráfico. Complementaba su amplia experiencia autodidacta en Bellas Artes. Ejecuta en firmes trazos, escenas prolijas de palpable crudeza emocional. El dúo denominado Juanito y la tía, invirtió tres días en la elaboración del argumento, para que pudiera adquirir forma. Luego, tras largas semanas de exilio general, las escenas fueron dibujadas, entintadas y pintadas. Así completaron las 51 páginas que integran la publicación.

Resultó ser una grata sorpresa este proyecto, que devuelve la esperanza a los nostálgicos de los kioscos de revistas, los supermercados y las tiendas especializadas ya olvidadas por las facilidades del entorno digital. Sin embargo, el culto secuencial se niega a morir gracias a la vanguardia. Ha cambiado la presentación, aunque no los temas e ideas en contra del bloqueo creativo.

El apoyo reflejado evita cualquier limitación editorial o de censura. Los entusiastas y fervientes creadores poseen libertad para manifestar sus íntimas e irreverentes inquietudes impresas, para recuperar exitosamente las bibliotecas y librerías nacionales e internacionales. Entonces el cómic de autor retoma su lugar como referente cultural e incluso histórico. Por ahora está labrando el camino que nos llevará a la par con Chile o Argentina, países muy  relevantes dentro del universo secuencial.

Pueden encontrar el trabajo de estos artistas en su blog: elcicloinutildelesfuerzo.blogspot.com

Por Oscar Alejandro Cabrera

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