El trasero como influencia musical

El trasero como influencia musical

el-trasero-como-influencia-musical-big-big-booty

 

Big Big Booty

“Pero si no tiene nada que ver lo uno con lo otro”, dirán algunos, y a decir verdad, también lo pensé. Sin embargo, cuando escuché esa canción mientras caminaba por mi universidad, no pude evitar asombrarme por su gran acogida. Estoy hablando de Anaconda, de la cantante Nicki Minaj, cuyo vídeo fue subido el 19 de agosto de este año y el cual sobrepasa las 189 millones de vistas en YouTube y que en resumidas cuentas habla de culos grandes.

Me tomé la molestia de escuchar dicho tema, sin esperar mucho, ya que entiendo el marketing musical de estos días. La canción tiene un coro y una melodía pegajosa para los jóvenes, acompañado de un vídeo demasiado sugestivo el cual está lleno de mujeres con pocas prendas y bailando “twerking” en una selva, y en otros espacios comunes como un gimnasio o una cocina.

Sin embargo quise buscar más, porque lo atractivo del vídeo me impedía traducir la letra de tan exitosa canción. Al buscarla, me encuentro que la única relación con el vídeo son los culos gigantes de la cantante y las bailarinas, porque las “líricas” tratan sobre un vendedor de drogas al que no le gustan las huesudas sino las carnudas, y sobre un negro que tiene un falo o “anaconda” tan grande como la Torre Eiffel. Pero eso no es lo único, porque la canción sugiere que la mujer debe ser rellenita y no flaca, ya que el trasero grande gana por ser más complaciente.

Otro vídeo que no ha tenido tanto revuelo es el de Jennifer López junto a Iggy Azalea, una nueva rapera de origen australiano, el cual cuenta con una “pequeña” cifra de más de 28 millones de vistas en YouTube. En él sólo hay dos papeles: el culo de Jennifer y el culo de Iggy, los cuales de por sí ya son grandes como para ponerlos en primer plano. Pero el tema es que la letra de esta canción está totalmente relacionada, también, a esa parte del cuerpo, retratándolo como un símbolo de poder que hace temblar la pista. El coro dice algo así: “Todas la chicas sexy de la fiesta vayan y tomen un hombre y llévenlo a la pista de baile y dejen que su jean toque sus cuerpos; es su cumpleaños, denle lo que él pida”. No creo que necesite dar más explicaciones.

Pienso que el cuerpo no debe ser satanizado, tal y como sucedió hace poco con el grupo de ciclismo femenino de Bogotá, (a fin de cuentas ellas sólo iban a competir y a ganar medallas en representación del país) pero considero que tampoco podemos verlo siempre como carne para vender, o como algo meramente publicitario.

Si a usted le gusta Nicky Minaj o Jennifer López, bien pueda, es libre de elegir lo que escucha, así sea reggaetón, pop o rap americano. Lo único que queda es aprender a diferenciar lo bueno de lo malo, y no dejarnos influenciar por formas vanas de la vida, que simplemente pueden que no generen cosas positivas.

Escrito por José David Ortiz. Correo: Josedavidp97@gmail.com
Ilustración por Raúl Libreros Vélez. Twitter: @raul_libreros

Comentarios

comentarios