#Reseña: El legado de Andrés Caicedo

#Artículo: El legado de Andrés Caicedo

¿Qué hubiese sido de los 70´s sin un poco de vesania? Sí, de esa que Andrés Caicedo nos daba en cada palabra con acento caleño. La misma con la que escribió esa obra majestuosa ¡Que viva la música! con la verdad poco censurada de una Cali llena de vicios, frenesí, juventud y salsa.

Firme en su posición de que vivir más de 25 años era una insensatez, Caicedo deja tras su muerte provocada miles de guiones, relatos, reseñas y una cruda realidad de la juventud de la época. Con su personaje de “María del Carmen Huerta”, en su única novela publicada, nos permite evidenciar la gran analogía de una adolescente ávida por la lujuria de una impúdica vida sin restricciones: solo drogas, sexo y alcohol, es la invitación a una interminable fiesta sin sosiego alguno, donde su protagonista cae en lo más profundo de sus propios excesos, al son de Bobby Cruz y Richie Rey.

Esta historia ambientada en la década de los 70´s nos deja admirar el descubrimiento de una ciudad taumatúrgica que comienza por la Avenida Sexta, entre andurriales sobre el Río Cali hasta llegar al fantasmagórico Río Pance, acompañado por las casetas donde los bajos de la música se refugiaban y hacían su efecto en esos personajes con camisas holgadas y pantalones campana, inmersos en el éxtasis y en las noches largas que se extendían hasta la llegada del sol.

Andrés Caicedo dejó millares de argumentos hacia múltiples incógnitas de la vida jovial de su época, e incluso de la actual, junto a una visión psicodélica, acompañada de los comienzos del movimiento audiovisual y crítico de la juventud entrante que, al mismo tiempo, nos brindó un escape literario a las utopías de una ciudad perfecta para la idiosincrasia de nuestros deseos más profusos.

Pocos conocen su obra y legado inmerso en este decenio tan controversial, pero es hora de que comencemos a admirar las joyas literarias, musicales y gráficas de lo nuestro, hacerlo propio y autóctono.

Como Caicedo decía: “No importa lo popular que uno sea, sino la huella que deje”.  Su legado no es solo el decadentismo que lo caracterizaba, sino también la muestra fiel de que ser la revolución es posible, tan solo tienes que creérlo, porque este hombre de gafas cuadradas, jeans y camisa siempre blanca, fue la muestra fiel de que podemos ser lo héroes silenciosos de nuestra propia historia.

Los 70´s y Andrés Caicedo, quizá para algunos una combinación tóxica entre letras; pero para muchos otros, la realidad plasmada en el recio carácter de este increíble autor. Todo es cuestión de perspectiva.

 

AUTOR: ANA SOFÍA RAMÍREZ LÓPEZ.

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