#Temática: ELLA ES YO

#Temática: ELLA ES YO

ELLA ES YO

“Entre menos bello se ve el mundo, más nos incita”

 

Ilustrado por Daniela Cardozo Carreño

Yo no estoy salvando la patria. Para este país no hay remedio. Y como dicen, nadie es salvador de nadie. Solo soy una más que camina por las calles llenas de huecos, se esconde el celular en la entrepierna para que no se lo roben y alcanza a entrar al MIO como si se escurriera en medio de una lata de sardinas. En fin, yo soy yo, colombiana, a mis 30 años, escribiendo una columna con decepción.

Pero hay una verdad: entre menos bello se ve el mundo, más nos incita. Y hay una luz que se ha encendido en mí, algo que titila y no me deja en paz. Habitaba en mí otra que yo no conocía, pero que me arrastra a un extraño estado de satisfacción, a la cual noté por primera vez en abril de 2017.

No duele el corazón, porque en el corazón Ella es yo, con una visión un poco más clara y global del universo; con unos grados más de evolución, con ganas. Es extraño lo complejo y a la vez simple de las situaciones en las que nos sentimos felices o plenos. Hace un tiempo comprendí que soñaba con ayudar a los animales. Y no lo pensé y empecé en una fundación.

Siempre que hablo de esto, me siento corta, miserable. Lo confieso. Es como si le hubiera dado rienda suelta a mi conciencia. Quizá sea ella de quien hablo, pero ser voluntaria ha sido de lo más increíble. Ayudar, mis queridos, ayudar no se compara con nada.

Yo no estoy salvando la patria, lo he dicho. No estoy salvando a nadie porque el mundo me salva a mí, me ha hecho un gran favor. Lo repito, yo soy yo, pero ahora comprendo que pasé tanto tiempo ignorando lo grande y pequeña que puedo ser al mismo tiempo. Y con ese pensamiento, es inevitable que todo fluya diferente y se formen torbellinos dentro de uno, que van creciendo porque los demás dejan de estar por fuera y uno se empieza a apropiar de vidas, así como de causas y de situaciones que no tienen dueño creyendo que les dan fuerza. Pero la verdad es que cada segundo invertido en ellas alegra, recupera y sana el cuerpo y la mente de cualquiera.

La fundación en la que trabajo desde aquel abril solo es un punto de encuentro, un reivindicador de almas o como le quieran decir. Hay conmigo muchos animales, solo que 400 no tienen hogar.

Se hacen muchas cosas y sin embargo siempre faltan. Y me muestra una causa, pero me deja ver los miles más que hay. Porque no sé si tarde, pero ahora comprendo que esa sensación cuando algo le mueve el corazón a uno, poco a poco, se puede convertir en adicción.

Antes defendía a los animales, casi más que a las personas. Pero, mientras ha ido pasando el tiempo, me he dado cuenta de que la magia está en dar. Como cuando en navidad alguien que amas abre el regalo que tú mismo empacaste. Ahora me siento en deuda constantemente porque, además, veo mucho más claro lo afortunados que somos y vivo infinitamente agradecida. Ayudar a los demás no tiene paga, no da fama, no adelgaza, no salva a la patria. No hace nada. Es curioso, pero trae felicidad a cualquier vida, ¡y eso nunca está de más!

Escrito por:

Lorena Arana

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