#Temática: Renuncio a ser Caballero

#Temática: Renuncio a ser Caballero

Renuncio a ser Caballero

Aquí mi sueño tal como lo pensé está destruido, por mis inconformidades…

Ilustrado por Tatiana Orejuela

¡Ya no quiero jugar escondite! ¿por qué siempre me toca contar a mí? yo, nunca encuentro a nadie y cuando los encuentro a todos, siempre hay un sapo que “salva la patria” y otra vez cuento yo.

Yo soy ese que cuando era niño era perverso jugando escondite, pero que siempre soñó con salvar su patria, vivía al frente de un batallón y la llegada de helicópteros por abastecimientos me emocionaba, para mí era sinónimo de esperanza y de creer que sería yo quién un día estaría ahí defendiendo esta nación…

En épocas donde la plata en casa escaseaba, la mejor decisión que tomé fue irme al ejército. Decidido, pero sin plata, pedí prestado y salí corriendo a cumplir el que creí era mi gran sueño.

Al llegar a Melgar, me preparaba para ser un suboficial, me enfrenté a muchos de mis miedos y a pesar de ser el más joven siempre demostré un carácter fuerte, aunque en el fondo, era un cuerpo grande con un corazón noble, pero a uno en el ejército o se muestra como un h$%#+t& o “se la montan”.

Cuando termine el curso ya era suboficial, tenía título de caballero y me mandaron a Casanare donde vivía en una dualidad, hermosos paisajes, pero una guerra tensionante, muchos de mis compañeros murieron y muchos otros como yo, ¡nos salvamos por un pelito de que nos mataran! Creo que de niños muchos soñamos con ser “Rambo”, para quienes son demasiado jóvenes ésta es una película ochentera, protagonizada por Silvester Stallone, donde él, es un militar de las fuerzas especiales que conoce todas las técnicas militares y “se da bala” con todos, yo quería ser así.  Pero la vida real es otra cosa, muchos de los compañeros que están defendiendo la patria lo hacen porque no encontraron como vivir, donde estudiar, para algunos no fue una decisión voluntaria, muchos no quieren estar ahí.

Aquí mi sueño tal como lo pensé  está destruido, por mis inconformidades, por los sacrificios al estar lejos de la familia, por más amor a la patria no era suficiente para seguir ahí, después de ver morir a muchos, de saber que siempre tendría que cumplir órdenes que en ocasiones no  parecían correctas, los hongos en la espalda, la lesmaniasis, la falta de horas de sueño,  ¡no se justificaban! aclaro, que con eso no estoy diciendo que no es grande la labor de quienes prestan un servicio militar, ni me voy a meter con las convicciones de nadie; pero si me dieran a elegir una vez más me volvería a ir y me devolvería otra vez .

Hoy,  vivo entre mis amigos que ya se van a pensionar siendo jóvenes, pero acosta de miles de riesgos y regaños, vivo entre las sombras de los que ya no están, que repartieron en su lecho de muerte sus uniformes y que su último deseo fue un saludo a su esposa, vivo entre lo que soy ahora, una persona común, un empleado promedio, vivo con la certeza que en escondite siempre me tocó contar por culpa del que salvó la patria en el juego, pero sé que por varios años también salvé la patria  por mí  y por todos mis amigos, aunque constantemente cuestionaré si mis decisiones fueron correctas o no y si renunciar a ser caballero fue una buena decisión.

 

Escrita por:

Lina Alzate

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