#Top: Cocinando 10 frases para preparar una buena tusa:

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Cocinando 10 frases para preparar una buena tusa

Vaya caldo de sentimientos que se mezclan cuando nos han terminado. Y es que no podemos negar que hemos sufrido en el momento que ese ser amado, y al que le hemos invertido plata, sentimientos y tiempo, nos dice que ya no seguirá con nosotros. Es un plato difícil de digerir, y no nos digamos mentiras que, si lo vemos desde un punto racional, tener pareja requiere de una inversión que afecta nuestro bolsillo y nuestra rutina diaria.

Cuando se nos ha quitado hasta el hambre, hemos caído en la temida tusa. Al inicio se nos viene el mundo encima, quedamos perdidos sin saber para dónde ir. Es en ese preciso instante cuando decimos: “¡Yo no me vuelvo a enamorar!”, y es que la próxima vez que estemos con alguien, y pongamos en la preparación de la relación unos cuantos sentimientos, tendremos más conciencia; sabremos que las personas hoy están en nuestra vida, y mañana quién sabe. Sin embargo, mientras pasa el tiempo nos iremos dando cuenta que: estar cerrados emocionalmente hace que no disfrutemos los buenos sabores de la vida.

Otra frase de esta etapa es: “Yo sabía que no era para mí”; en ese caso es mejor que nos la digamos a nosotros mismos, por favor. Pues si ya usted lo sabía, entonces ¿para qué se metió con aquel personaje?

El siguiente paso de esta amarga receta incluye una dudosa indiferencia; esa que ni nosotros mismos creemos, pero que tomamos como la única servilleta que hay en la mesa, para limpiarnos los sentimientos que han sido salpicados con dolor. Aquí es cuando decimos a los demás: “No me hablen más de esa persona que no me importa”. Es obvio que quisiéramos encontrarnos al susodicho o susodicha, saliendo hasta de la cocina de nuestra casa. Sin embargo, es bueno decir esta frase, nos estamos ayudando mentalmente a superar. Y qué me dicen de ésta: “¡Qué haga lo que se le dé la gana!” … ¡si claro!, ojalá le dé la gana de llamarme.

Y cuando no llama, pues… “¡me dañó la vida!”. Así que mucho cuidado, porque nuestro humor por estos días no es el más sabroso. Además, hay momentos en los que la ira es tanta, que decimos: “si me la encuentro le digo hasta de qué se va a morir”, y créanme, hacerlo es seguir batiendo la dignidad con pizcas de piso.

Hasta que un día nos levantamos con mucha hambre. ¡Si!, esa actitud de querer comernos de nuevo el mundo, y decimos: “¿Yo para qué sigo dándole importancia a esto?”, además de completar con: “¡Ya no vale la pena!”.

Después de digerir todo este proceso, nos encontramos en un punto de frescura y con tranquilidad expresamos: “¡Le deseo lo mejor!”, y enriquecemos agregando que: “¡Nunca encontrará alguien como yo!”.

 

 

Escrito por: Dres Velasco.

 

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