#Viajes: La vuelta al mundo en Airbnb

#Viajes: La vuelta al mundo en Airbnb

La vuelta al mundo en Airbnb

De la expectativa a la comodidad, para tu bolsillo y confort

Ilustrado por: Andrea Castro Naranjo, @andrea_castro_illustration

 

La primera vez que viajé y me hospedé usando Airbnb, en vez de un hotel tradicional o un amigable hostal, fue en 2017 cuando llegaba de intercambio a Ciudad de México.

Éramos cinco amigos universitarios con seis meses en blanco por delante, expectantes, ansiosos y, algunos, dando sus primeros pasos por fuera de Colombia. Necesitábamos un lugar para todo el semestre y los primeros días eran clave.

La incertidumbre nos había preocupado antes de llegar: ¿El lugar será real? ¿Tendrán agua caliente? ¿Quedará cerca del transporte público? ¿Y si nos espían con cámaras ocultas mientras nos ponemos los calzones de Spiderman? ¿Si nos comemos esas galletitas las tenemos que pagar?

La ancianita que nos recibió nos trató con el cariño digno de una abuelita y se aseguró de que tuviéramos todas las comodidades: cafetera (con café incluido), snacks, vajillas, sábanas, tendidos y demás cosas que puedas pensar para pasar 11 noches en un lugar. Afortunadamente, todo estaba incluido en la tarifa inicial y lo único que debíamos pagar adicional era lo que dañáramos. En nuestro caso, no hubo problema.

Llegó el último día y la ancianita nos esperó fuera del edificio; pacientemente le dio una mirada al piso y nos recibió las llaves, despidiéndonos y deseando que regresáramos algún día.

Cuando nos despedimos, todas nuestras dudas habían sido despejadas y no podíamos estar más satisfechos: el lugar era real, el agua caliente corrió hasta el último día, había una parada de bus a dos cuadras del lugar, no encontramos cámaras, y las galletitas… bueno, las galletitas nos las llevamos en el estómago.

No podíamos creer que por el precio que pagamos obtuviéramos todas esas acomodaciones y, además, la cálida atención.

Lo que se dice…

Es cierto que escuchamos historias de cámaras ocultas, lugares repletos de suciedad y diferencias evidentes entre las fotos y el lugar real; la verdad es que en ninguna de las seis oportunidades en que he usado la plataforma me ha ido mal.

Las otras cinco veces fueron este 2019 en Europa, lugares para tres personas, pero variando la cantidad de noches (13 en total). Lisboa, Córdoba, Roma, Florencia y Pisa: todo por un total de €515,6 o $1’907.349.

Si tenemos en cuenta que en las mismas ciudades tenemos un promedio acumulado de €492,72 o $1’822.709, en habitaciones hoteleras con cama doble por una sola noche; nos ahorramos un poco más de la mitad del dinero en hospedaje.

Claro, en un hotel tienes desayuno y otras comodidades, como no lavar platos, pero… ¿realmente vale la pena pagar más del doble por algo que puedes organizar en menos de 15 minutos?

Rentando un Airbnb tienes la libertad de comprar productos locales para tu desayuno, explorar los mercados tradicionales y cenar una auténtica pizza frente a la torre inclinada, sin tener que preocuparte por la comida que ya pagaste en el hotel.

En Córdoba, por ejemplo, todo el proceso estaba automatizado; a través de una aplicación ingresamos al edificio y luego a la habitación. Dejamos las llaves en el nochero cuando nos fuimos, lo que quiere decir que nunca vimos a nuestros anfitriones en persona.

¿Y lo malo?

¿Qué si estás expuesto a una mala experiencia? Sí, como te puede ocurrir hasta en los hoteles más exclusivos del mundo.

Aunque si piensas en viajar unos pocos días, te recomiendo darle una oportunidad a esta plataforma. ¡Definitivamente es una forma distinta de explorar el mundo!

 

Escrito por: Camilo Van Der Huck

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