#VideoJuegos: Fortnite

#VideoJuegos: Fortnite

Lo que inició siendo un battle royale, hoy es toda una potencia financiera

Cae la noche en el estadio Artur Ashe, lugar donde se lleva a cabo el US Open de tenis en el condado de Queens, Estados Unidos. Son las cinco y media de la tarde y lo que pareciera ser otro partido eventual, se ve opacado por algo completamente inusual. Las graderías están llenas y junto a ellas, numerosas pantallas proyectan imágenes en movimiento que intensifican un ambiente cargado de euforia y de mucha adrenalina. Allí, en el centro del estadio, se impone una estructura circular donde los jugadores enfocan sus miradas hacia un monitor e intentan equilibrar sus habilidades para quedarse con la victoria. Más allá del protocolo de preparación y concentración, en sus manos está la oportunidad de llevarse US$3.000.000 y pasar a ser reconocido como el mejor jugador del mundo.

Este es el primer campeonato mundial de Fortnite, un videojuego cuya popularidad se ha convertido en toda una tendencia mediática dentro de un colectivo de usuarios que comparten una misma pasión. Su premisa es sencilla: 100 jugadores en línea caen en una isla llena de tesoros, objetos y misterios. Los participantes deben eliminarse entre sí hasta que un solo jugador logre quedar intacto. Para dar con ello, deben recolectar diferentes tipos de materiales que les permitirán protegerse y evitar ser eliminados, siendo ellos mismos los responsables de su propio desempeño.

A simple vista es una idea sencilla, pero su éxito radica en la masiva difusión que la comunidad de streamers replica mediante múltiples canales y los miles de usuarios que participan en sus transmisiones. Además de ello, Fortnite es completamente gratuito y las únicas transacciones disponibles se atribuyen a la compra de recursos estéticos del juego, como skins, bailes o accesorios intercambiables para los personajes. Lo curioso es que estos aspectos no aportan a la dificultad de las partidas u otorgan algún tipo de habilidad diferencial, pero genera una empatía directa con el diseño caricaturesco de su universo y permite familiarizarse con la simplicidad que pretende comunicar el videojuego.

En los últimos dos años, Fortnite ha pasado de ser un simple battle royale a convertirse en toda una plataforma multimedial que mueve millones de dólares al año y hoy es considerada una potencia financiera en la industria de los deportes electrónicos. Actualmente cuenta con una comunidad de más de 250 millones de usuarios alrededor del mundo y la reciente copa mundial atrajo aproximadamente a 2,3 millones de espectadores en YouTube y Twitch. Como si fuera poco, según cifras extraídas de SuperData, en mayo de 2018 Fortnite batió un récord financiero al generar más de 318 millones de dólares durante solo un mes, convirtiéndose en uno de los videojuegos Free to play más populares de los últimos tiempos.

Al igual que otros títulos como League of Legends, Overwatch o Rocket League, Fortnite ha entrado en la lista de los eSports más importantes a nivel global con una participación que aumenta con el tiempo y genera más dinero que muchos otros medios. Este tipo de deportes son una realidad, y aunque en nuestro país no sean muy convencionales, debemos garantizar su respaldo para empezar percibirlos como una actividad deportiva dentro de nuestra cultura; una actividad que requiere todo un proceso de preparación, niveles de destreza y busca ganarse la reputación que realmente se merece.

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