#Columna: Tomemos la decisión – A un paso de cambiar a Colombia

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Tomemos la decisión – A un paso de cambiar a Colombia

 

#Columna: Tomemos la decisión - A un paso de cambiar a Colombia

 

Desde hace varios años vengo realizando un ejercicio con estudiantes universitarios de primer semestre, de diferentes carreras y regiones, y consiste en que de forma individual, describan cuál es el principal problema que tiene Colombia, partiendo de que exista algún tipo de inconformidad. Resolver esta pregunta con seriedad no es un tema sencillo, pues hay que tener claro cuál es la raíz del problema, sin confundirlo con sus consecuencias. Semestre tras semestre, el resultado sigue siendo el mismo, y al exponer los resultados en plenaria encontramos un patrón entre las respuestas: la falta de educación, la corrupción y la falta de liderazgo.

Después de conversar y profundizar, siendo autocríticos y jugando un poco a que podamos resolver las dificultades de nuestro país, buscamos qué es lo que provoca que cada uno de estos problemas “principales” existan, y el resultado sigue básicamente sin cambiar: unos se solucionan si eligiéramos bien a nuestros
gobernantes, otros con una formación en valores desde el hogar, y finalmente, dejando de ser indiferentes y conformes.

El tema de la educación, por su parte, va más allá del aprendizaje de conocimientos nuevos, refiriéndose a nuestro comportamiento y capacidad para convivir en sociedad, respetando al otro. Además, que se aprende inicialmente en casa desde los primeros años de vida, y se refleja en toda parte: en la fila, en la vía, en el trabajo, con nuestra pareja, con el medio ambiente, la cultura, etc.

La decisión que lo puede cambiar todo

Sobre el tema de la corrupción también vimos cómo los problemas con la educación y formación influyen en este flagelo que vivimos y al que todos señalamos, sin ser conscientes de que la gran mayoría tenemos comportamientos corruptos, como el pago de sobornos, tramitadores, la libreta militar, hacer copia en los exámenes, pasarnos el semáforo en rojo. Es decir, vivimos en una cultura de la ilegalidad pero vemos con más preocupación los escándalos protagonizados entre políticos, sector público y empresarios del sector privado.

Finalmente, y a manera de reflexión, nos quedó que elegir bien a nuestros gobernantes puede ser la diferencia entre progresar, estancarnos, y muchas veces, retroceder. Por eso se hace tan importante la participación en política, votando a conciencia y con criterio, pues la visión de los líderes que han estado en el poder, y la forma como han llegado ahí, hacen la diferencia entre un país y otro.

Para cerrar este sencillo pero profundo ejercicio, concluimos que la solución a los problemas que tiene Colombia está en nuestras manos, y que la razón por la cual existen es porque nosotros los alimentamos día a día con nuestra actitud y con lo que hacemos. Todo consiste en que tomemos la decisión de cambiar. Lo bueno es que no se necesitan acciones a gran escala, desde nuestro entorno, desde la forma como elegimos a nuestros dirigentes, siendo cívicos y poniendo el ejemplo, somos factor de cambio. Todo es cuestión de tiempo y constancia, porque sí podemos ser parte de la solución.

Escrito por: César López.

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