#CLAVITORIAL: LO QUE SACRIFICAMOS PARA SOBREVIVIR

#CLAVITORIAL: LO QUE SACRIFICAMOS PARA SOBREVIVIR

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LO QUE SACRIFICAMOS PARA SOBREVIVIR

 

Algunos se pasan la vida luchando por conseguir algo mejor a lo que actualmente poseen, y con un hambre voraz e imparable, ese pensamiento se ve reflejado en
acciones firmes, que solo pueden culminar en algún lugar de éxito. Sin embargo, en otros, esa convicción se rehúsa a aparecer, y tras una aparente actitud de conformidad, se esconde un huracán que puede acabar con todo.

Desde niños nos bombardean con preguntas, diciendo ¿qué quieres ser cuando seas grande?, y ahí, sin filtro, cuando nadie está mirando para juzgar, o al menos cuando no somos conscientes de ello, nos atrevemos a decir cosas como: veterinario, astronauta, bailarina; pero entonces crecemos y aprendemos a mentir, a mentirnos a nosotros mismos, a limitarnos, nos llenamos de miles de filtros para encajar. Los comentarios ajenos empiezan a ser más importantes que los propios, y peor aún, llega la terrible necesidad de sobrevivir, aquella que antes no nos costaba
tanto porque ni siquiera nos dábamos cuenta que de eso se trata la vida, según algunos.

Bienvenido a la realidad

Estudiamos una carrera que amamos, que elegimos por mera convicción y estábamos seguros de que al graduarnos, saldrían corriendo a buscarnos las empresas
o los medios a los cuales aspiramos. Se vale soñar con una alfombra roja, un recibimiento digno de celebridades a punto de realizar algo tan épico, que merezca una estatua mejor que las de Bolívar. Pero por el contrario, si la fortuna y las elecciones poco nos favorecen, nos toparemos con un ambiente laboral, casi salido de la serie Walking Dead.

Entonces nos atropella la realidad, resulta que no hay suficientes ofertas laborales, o peor aún, que al parecer, nuestro trabajo no vale como para ser remunerado con un sueldo mínimamente decente, que nos permita “sobrevivir”. Es aquí donde nos tocó pasar de profesionales a emprendedores, y que además teníamos
talentos ocultos para el diseño de modas, y ante la adversidad, apenas nos enteramos. O escuchamos, si no es que protagonizamos, esa historia que a uno le cuenta el conductor de Uber sobre cómo llegó ahí: “Estudié medicina, pero como no alcanzó para la especialización, el trabajo está muy duro y toca manejar la situación”.

Plan Z…

No se trata de menospreciar aquellos planes B, C y D, a los que recurrimos desesperados para tener qué comer, sino que es un reclamo al sistema, también a nosotros mismos, porque a veces perseverar cansa y dejamos las cosas a mitad de camino, cuando quizá estábamos más cerca de alcanzar lo que queríamos. Nos
frustramos, nuestra personalidad se ve restringida y se debe adecuar a esa nueva faceta que en los 5 años anteriores de estudio, no nos dijeron nos iba a tocar enfrentar.

No te gusta mucho el trabajo pero te pagan bien. Tampoco estás realmente convencido de que sea el lugar para ti, pero decides quedarte. Para nada te sientes cómodo con el trato que recibes, pero es mejor eso a no tener nada. Lo peor del caso es que esos sentimientos por más que intentes ocultarlos se reflejan en tu exterior; los demás empiezan a percibirlo en tu energía, en la realización de tus labores y sobre todo, en la manera en la que interactúas con otros, ya sean desconocidos o
familia. Porque hay quienes se llevan a la casa la maleta de la oficina, esa que le pesa y no deja dormir, pero donde se sostiene lo que es su hogar.

Para usted que está resignado a lo que cree que le tocó, para aquel que no tiene límite y busca cada día mas, le digo: No trabaje para vivir, viva para hacer de su pasión, su mejor trabajo.

 

Escrito Por: Estefanía Chingual.

Fotografía Por: Editorial El Clavo.

Caricatura Por: Juan Homez

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