Home Columnas #Educación – 3 motivos para NO votar por Sergio Fajardo

#Educación – 3 motivos para NO votar por Sergio Fajardo

185
0

Sergio Fajardo, “el profe”, es el candidato presidencial de la Coalición Centro Esperanza y del Grupo Empresarial Antioqueño (el gran emporio económico y político paisa que se ha cansado de poner presidentes, alcaldes de Medellín y gobernadores de Antioquia), y es quien aparece en varias encuestas presidenciales por detrás de Gustavo Petro y el ultraderechista Federico Gutiérrez. Aunque resulte increíble para varias personas, sigue habiendo quienes ven en Fajardo un verdadero cambio y la esperanza progresista que el país necesita. Esta columna va dedicada principalmente a estos últimos; a continuación, expondré tres de los aspectos más significativos por los que yo jamás votaría por Sergio Fajardo y por los que, espero, usted piense muy bien antes de hacerlo.

Hidroituango

Sergio Fajardo fue gobernador de Antioquia desde el 2012 hasta el 2015, es decir, su gobernación coincidió temporalmente con una parte de la realización del desastre llamado Hidroituango. Pues bien, el año pasado la Contraloría General encontró que 9 empresas y 19 personas, entre ellas Fajardo, fueron responsables fiscales de los $3,1 billones que Antioquia y Medellín gastaron de más en aquel proyecto y de los $1,1 billones que dejaron de recibir estos territorios debido a que la hidroeléctrica no empezó a funcionar en el 2018, cuando se tenía previsto. A pesar de que a principios del 2022 la Contraloría General anunció el levantamiento de las medidas cautelares hacia los implicados y que las aseguradoras correspondientes habían pagado tal déficit, según La Silla Vacía, contrario a lo que afirmó el hoy candidato presidencial a través de su cuenta de Twitter en ese entonces, la Contraloría nunca llegó a aceptar que “el profe” no fuese uno de los responsables fiscales de los sobrecostos de Hidroituango.

Cabe recordar, además, que en su momento la Contraloría acusó a Sergio Fajardo “de no supervisar debidamente a sus delegados en la junta de Hidroituango y de no darles instrucciones para parar los cambios que hizo EPM en la obra para poder comenzar a operar en 2018”, según La Silla Vacía. Definitivamente un tibio a la hora de plantear su visión de país y también a la hora de gobernar y administrar recursos económicos. ¿Usted votaría por alguien así para que sea nuestro presidente?

Donbernabilidad

Sergio Fajardo fue alcalde de Medellín entre 2004 y 2007, es decir que cuando inició su alcaldía, ya se encontraba en marcha el supuesto proceso de desmovilización de las Autodefensas Unidas de Colombia (a las cuales pertenecía “Don Berna”) a manos del gobierno de Álvaro Uribe Vélez y también estaba presente el poder que ejercía (y sigue ejerciendo) la Oficina de Envigado (cuyo jefe era el mismo “Don Berna”) en las comunas de Medellín. Cabe aclarar que la Oficina de Envigado funciona como la mandamás de las bandas delincuenciales de la ciudad paisa y, sobre todo en los noventa, le prestaba servicios al narcotráfico, tales como la realización de cobros, el alquiler de sicarios, etc.

Ahora bien, La Silla Vacía afirma que “antes de que se desmovilizara el Bloque de ‘Don Berna’ el 9 de diciembre de 2003, la tasa de homicidios en Medellín fue de 92,9 por cada 100 mil habitantes ese año, según el Sistema de Información para la Seguridad y la Convivencia (Sisc) de Medellín. Y en 2007 —último año de la alcaldía de Fajardo — fue de 34 por cada 100 mil habitantes, la más baja desde inicio de los años ochenta”, fue esto lo que empezó a levantar sospechas hacia la llamada donbernabilidad.

La donbernabilidad surgió aproximadamente en el 2003, año en el que varios de los paramilitares supuestamente desmovilizados se colocaron bajo las órdenes de “Don Berna” y su Oficina de Envigado, quien los autorizaba o no a cometer actos violentos, según lo expuesto a La Silla Vacía por Fernando Quijano, analista del conflicto armado y director de la Corporación para la paz y el desarrollo social (Corpades), una ONG que estudia el crimen organizado en Antioquia. Por medio de pactos entre “Don Berna” y la policía, el Ejército Nacional y diferentes sectores del gobierno local y nacional, se llegaron a acuerdos que básicamente consistían en no ejecutar actos de violencia a cambio de que las entidades oficiales no persiguieran a estos delincuentes por su negocio de venta de drogas en el territorio, todo con la finalidad de que el gobierno pudiera vender una imagen falsa de seguridad.

“Fajardo no auspició nada, pero tampoco se le opuso y sí le sacó provecho a los resultados con eso de ‘Del miedo a la esperanza’”, dice Quijano. Si bien no existen pruebas explícitas del contubernio de Sergio Fajardo y “Don Berna”, de igual manera es evidente que lo único que hizo el entonces alcalde de Medellín fue negar la hegemonía narcotraficante que estaba teniendo la Oficina de Envigado en ese entonces y aprovecharse de los pactos tramitados por esta banda delincuencial para sacar pecho de una seguridad inexistente que no tenía nada que ver con su supuesta buena gestión en el tema.

No le importan los jóvenes ni el país…

Como muchos de ustedes lo recordarán, en el 2018 Fajardo tenía más credibilidad de cambio, tanto así, que los diversos sectores que apoyaban a Petro en esa segunda vuelta que disputaría el candidato progresista con el hoy “presidente”, Iván Duque, aclamaban que Sergio Fajardo y el sector verde en general se adhirieran a la campaña de Gustavo Petro, ya que con eso hubiésemos tenido la victoria asegurada, pero no, a diferencia de Petro, que antes de la primera vuelta afirmaba que estaba dispuesto a apoyar a Fajardo en caso de que este pasara a segunda vuelta junto a Duque, “el profe” lo que hizo fue darle la espalda al país, al cambio e irse a ver ballenas en plena segunda vuelta presidencial.

Como si fuese poco, cuando se estaban convocando las grandes manifestaciones que dieron paso al enorme Paro Nacional del 2021, Fajardo salió a decir en un video publicado en sus redes sociales que él comprendía el disgusto de la gente, de los jóvenes, pero que un Paro Nacional bajo las condiciones de pandemia en las que nos encontrábamos no tenía sentido, que buscáramos otras formas de manifestarnos, como a través de las redes sociales, ¡háganme el favor! Y, sin quedar satisfecho, cuando se comprobó que el paro que, según él, no tenía ningún sentido, acababa de tumbar la reforma tributaria criminal del gobierno Duque, salió a ufanarse por medio de su Twitter de una victoria conseguida en las calles por jóvenes que él nunca apoyó ni apoyará; se echó flores como si siempre hubiese creído en la población que salió a manifestarse, cuando sabemos que no fue así.

Si con todo lo expuesto en esta columna usted decide seguir firme en su decisión de apoyar a Sergio Fajardo, está en todo su derecho, pero siguen sobrando pruebas de que “el profe” no es lo que dice ser, simplemente es más de lo mismo: un corrupto, politiquero, mentiroso, oportunista y uribista, porque sí, si no lo sabía, Fajardo en sus años de juventud le escribía poemas en forma de columnas de opinión al entonces emergente político paisa, Álvaro Uribe Vélez.