Saudi Pro League, Mundial Qatar 2022 y propiedad de equipos europeos: Arabia y el fútbol.

Por: Jonathan David Tangarife Quintero.

Desde que tengo uso de razón, ha sido común escuchar sobre las megaofertas provenientes de grandes potencias económicas dirigidas a futbolistas reconocidos que ya buscan salir del fútbol más competitivo debido, en ocasiones, a su avanzada edad. Sin embargo, lo que el mundo del fútbol está presenciando en ese sentido desde hace algunos meses, es histórico.

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Futbolistas como Cristiano Ronaldo (Al-Nassr), Karim Benzema (Al-Ittihad), Milinković-Savić (Al-Hilal), Kalidou Koulibaly (Al-Hilal) y compañía están sentando las bases de un cambio histórico para el fútbol que conocemos, aceptando ofertas multimillonarias provenientes de Arabia Saudita. Los casos de Cristiano (38 años) y Benzema (35 años), por ejemplo, son más fáciles de comprender, teniendo en cuenta que, por su edad, están buscando retirarse fuera del foco mediático presente en el fútbol europeo y, por qué no, con unos cuantos millones de más. Pero, ¿por qué jugadores como N’Golo Kanté (32 años, Al-Ittihad), Milinković-Savić (28 años), Seko Fofana (28 años, Al-Nassr), Hakim Ziyech (30 años, Al-Nassr) y Marcelo Brozović (30 años, Al-Nassr) se marchan a un fútbol como el árabe teniendo aún tanto nivel para aportar en Europa? ¿Lo hacen por dinero?

Es posible decir que el precursor de todos estos traspasos inesperados y una de las razones principales de los mismos es Cristiano Ronaldo, pues con su histórica llegada al Al-Nassr a principios de este año, abrió las puertas y sentó las bases competitivas de lo que estamos viendo actualmente: un país poco futbolero, pero cuya liga (la Saudi Pro League) está cada vez más llena de estrellas, y que, además, puede darse el lujo de disfrutar de la etapa prime de muchas de ellas. Hace unos años era impensable que un actual subcampeón de Champions League como Marcelo Brozović, por ejemplo, dejara a un lado el Inter de Milán por un equipo de Arabia Saudita… Pero hoy es una realidad.

Aunque en algunos casos existen múltiples posibles razones por las que los futbolistas mencionados en esta columna toman tal decisión de marcharse a Arabia, se puede deducir que un argumento en común es el dinero: en el caso de Koulibaly, por citar un ejemplo, tenemos que en su anterior equipo (Chelsea) percibía 9.78 millones de euros al año (según fichajes.com), mientras que ahora, con el Al-Hilal, pasará a ganar 30 millones de euros netos al año (según sportal.es); ¡tres veces más! Por el lado de Cristiano Ronaldo, desde que llegó al Al-Nassr se convirtió en el futbolista con el salario más alto del mundo, cobrando 200 millones de euros netos por temporada (según Marca); ¡una locura!

Ahora bien, el dominio árabe en el fútbol no se reduce únicamente a las estrellas que juegan (o jugarán) en su liga, sino también a la realización de nada más y nada menos que del Mundial pasado (Qatar 2022) y al hecho de que son propietarios de varios equipos importantes de Europa. Veamos algunos ejemplos:

El representante principal del Paris Saint-Germain (PSG) es Nasser Al-Khelaïfi, dirigente deportivo y empresario catarí y el club es propiedad de Qatar Investment Authority (el Fondo Soberano de Inversión de Qatar). El dueño del Manchester City (actuales campeones de la Champions League) es el jeque Mansour bin Zayed Al Nahyan, propietario de Abu Dhabi United Group, empresa de capital privado con sede en los Emiratos Árabes Unidos. El propietario del Newcastle (uno de los equipos más tradicionales de Inglaterra) es Mohammed bin Salman, príncipe heredero de Arabia Saudita. Y ahora van por el Manchester United…

Personalmente, no tengo nada en contra del fútbol árabe, pero lo que sí me preocupa, como amante del fútbol, es que desde que los diferentes jeques y fondos árabes empezaron a entrometerse en los asuntos futboleros, cada vez hay más incógnitas en torno a la legalidad de sus acciones. Según Relevo, por ejemplo, el Manchester City ha gastado más de 1.230,5 millones de euros a lo largo de las últimas cinco temporadas… ¿Dónde está el Fair Play Financiero que estipula que ningún club puede gastar más de lo que recibe? ¿Cómo un equipo como el Manchester City logró balancear esos gastos si apenas pudieron conseguir la Champions League en la temporada pasada? Y ni hablar del PSG, quienes, según Expansión, se han gastado más de 1.500 millones de euros desde el 2011 y lo único que han hecho es ganar la Ligue 1 (la liga menos relevante de las cinco grandes ligas europeas), la Copa de Francia y la Supercopa francesa.

Además, sucesos como el Mundial de Qatar, que desde su planeación se vio involucrado en un presunto escándalo de corrupción (véase Los entresijos de la FIFA en Netflix), dejan mucho que desear y nos motivan a preguntarnos si el fútbol realmente va por buen camino. Es por esto que, en su momento, Florentino Pérez (presidente del Real Madrid) y demás presidentes de varios de los equipos más grandes de Europa pretendieron juntarse para crear lo que se llamaría la Superliga, idea que hoy en día está muerta. Señor futbolero, señora futbolera, ¿cree usted que el fútbol está bien encaminado?

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