Por: Jonathan David Tangarife Quintero.
Revista El Clavo.

El pasado 31 de agosto, el presidente de la Federación Colombiana de Ganaderos (Fedegan), José Félix Lafaurie, a través de un video propuso la creación de lo que él llamó una red de “reacción solidaria inmediata” conformada por ganaderos, con el objetivo, según Lafaurie, de ayudar a proteger la propiedad privada específicamente en el Cesar.

Inmediatamente desde el sector alternativo se mostró una contundente oposición a la propuesta hecha por el esposo de Maria Fernanda Cabal, alegando que, de ejecutarse tal idea, Colombia estaría volviendo a la época de las famosas Convivir.

Las cooperativas de vigilancia y seguridad privada para la defensa agraria, comúnmente abreviadas como Convivir, fueron creadas mediante el Decreto 356 del 11 de febrero de 1994 durante el gobierno de César Gaviria, cuyo Ministro de Defensa era Rafael Pardo. Sin embargo, se afirma que fue durante el gobierno de Ernesto Samper que estos grupos se expandieron por todo el país.

Yendo en contra de decisiones anteriores de la Corte Suprema de Justicia, el Estado le dio luz verde a la conformación de estos grupos armados, permitiendo la creación de aproximadamente 529 cooperativas rurales de seguridad en 24 departamentos del país, según el artículo “Las Convivir. Motor de la guerra paramilitar” del portal Verdad Abierta.

En su momento, como gobernador de Antioquia, Álvaro Uribe Vélez hizo todo lo posible por permitir la conformación de las Convivir: expidió varias resoluciones que le daban la personería jurídica a dichos grupos, “aprobando directores, representantes legales, tesoreros y revisores fiscales”, según la sentencia del Tribunal de Justicia y Paz de Bogotá contra Ever Veloza García, alias ‘HH’, jefe de los Bloques Bananero y Calima de las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC).

Además, dicha sentencia señala que las Convivir fueron creadas “por particulares especialmente entre 1995 y 1998 con el auspicio o con el visto bueno de gobiernos departamentales, Fuerza Pública, organismos de inteligencias y las correspondientes autorizaciones de la Superintendencia de Vigilancia y Seguridad Privada. Se convirtieron en pieza clave para la expansión de los grupos paramilitares”.

Por otro lado, afirma que, entre las 414 Convivir que existieron hasta el 31 de diciembre de 1997, “muchas fueron organizadas y representadas legalmente por comandantes de grupos paramilitares”, fortaleciendo aún más las afirmaciones dirigidas a demostrar la relación entre estas cooperativas y el surgimiento de grupos paramilitares como las AUC.

Por su parte, José Félix Lafaurie “explicó” que su propuesta no va encaminada a la fundación de las Convivir 2.0 y que el monopolio del uso de las armas debe estar en mano de las instituciones pertinentes (policía y ejército): ¿contradicción?

En conclusión, los mismos de siempre siguen queriendo ver correr ríos de sangre a lo largo y ancho de nuestro país con la finalidad de conservar sus privilegios, los cuales, en la mayoría de los casos, se ven representados en tierras despojadas a campesinos, bienes adquiridos con dinero del narcotráfico, etc.

Resulta irónico y preocupante que Lafaurie, quien ha sido señalado de tener relaciones directas con el paramilitarismo por personas como Benito Osorio (expresidente del Fondo de Ganaderos de Córdoba vinculado con el paramilitarismo) y el exparamilitar Salvatore Mancuso, insinúe la creación de presuntos grupos de seguridad privada. Cuando el monopolio de la seguridad se reparte entre la Fuerza Pública y la ciudadanía, nada puede salir bien, ya lo comprobamos con las Convivir: ¿permitiremos que se repita la historia?