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Elon Musk quiere cambiar a Twitter, pero la realidad es más complicada

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Por: Impacto Tic.

Pese a que hace apenas una semana parecía que la intención de Elon Musk por adquirir Twitter se diluía en manos de la Junta Ejecutiva de la red social, esta semana esta misma instancia aceptó la oferta por 44.000 millones de dólares para tomar por completo a la compañía. En este caso, lo primero que Musk hará será convertir la red social en una empresa privada, lo que quiere decir que su valor no dependerá de la bolsa de acciones ni de accionistas.

Durante toda la saga entre Twitter y Musk, 3 temas principales han surgido a lo largo de toda la discusión. El primero y tal vez el que más ha llevado a Musk a comprar la red social es el de la libertad de expresión; el segundo es relacionado con los algoritmos, y el tercero tiene que ver con los bots de spam y la verificación de humanos en Twitter.

Libertad de expresión

El argumento más grande en la campaña de Musk para adquirir Twitter ha sido la búsqueda de la libertad de expresión. Aunque Musk no ha mencionado nombres propios, sus tuits implican que la eliminación de cuentas como la de Donald Trump han representado un golpe gigante a la libertad de expresión en la plataforma. “La libertad de expresión es la base de una democracia que funciona, y Twitter es la plaza digital donde se discuten asuntos vitales para el futuro de la humanidad”, tuiteó.

Sin embargo, aunque la meta suena bien en principio, lo cierto es que su puesta en marcha es más complicada. Para empezar, no existe una línea clara que distinga la libertad de expresión de los discursos de odio. Lo que para una persona puede ser gracioso, para otra puede ser ofensivo. Esto es especialmente cierto en países europeos, en donde existen leyes que sancionan y restringen los discursos de odio.

Según Carolina Botero, directora de la Fundación Karisma, en los Estados Unidos la primera enmienda protege frente a la censura, pero las leyes también contemplan sanciones contra personas o plataformas que inciten a violencia y discriminaciones. “Las plataformas deben actuar en un marco de legalidad y la discusión del discurso público en foros privados es compleja, la estamos moldeando”, explica.

De la misma forma, también existe un conflicto de intereses entre la búsqueda de libertad de expresión y la operación en países que tienen poca de ella. China, por ejemplo, no tiene Twitter, pero países como Rusia o India tienen regulaciones claras y restrictivas sobre las discusiones en redes sociales. Según Musk, Twitter se acogería a las reglas de cada país, lo que significa que Twitter seguiría teniendo restricciones locales.

En términos prácticos, Musk ha delineado que en lo que se refiere a moderación, se decantará más por suspensiones y limitaciones a cuentas más que en eliminaciones de cuentas y contenidos. Más allá de esto, Musk no ha mostrado un plan concreto, lo que deja a la meta principal un poco en el aire.

Algoritmos de código libre

En su campaña por lograr más transparencia en los procesos, Musk también ha propuesto convertir el algoritmo de recomendaciones de Twitter en software libre. Este código sería libre de ser revisado, analizado, copiado y modificado para crear otras versiones del algoritmo. Musk sugirió utilizar la plataforma Github para hacer que el sistema de recomendaciones sea más legible y transparente con los usuarios.

De nuevo, al igual que en los planes de moderación, no existe un plan de acción verdadero más allá de las propuestas. Twitter tiene a su cargo desde hace algunos años el proyecto Bluesky, una red social descentralizada y de código abierto que Musk podría en teoría utilizar para publicar código interno de Twitter más fluidamente.

Buscar siempre una mejor transparencia en los sistemas que utilizamos es una buena meta, y de hecho ha ganado el apoyo de personajes como Jack Dorsey, fundador y ex CEO de Twitter. “El objetivo de Elon de crear una plataforma que sea ‘de máxima confianza y ampliamente inclusiva’ es el correcto –dijo Dorsey–. Este es el camino correcto… lo creo con todo mi corazón”.

En la práctica, sin embargo, esto puede probar ser más difícil de realizar. Si bien el algoritmo permitiría entender mejor las recomendaciones de Twitter, las razones detrás de decisiones de moderación seguirían siendo privadas y por tanto desconocidas. De la misma forma, si bien sirve como un esqueleto general, tampoco sería especialmente detallado para analizar tuits específicos.

Bots y verificación de humanos

Una de las metas más importantes y de las que Musk es, de hecho, una víctima, es la proliferación de bots y scams en Twitter. Musk ha sido el sujeto de cientos cuentas que se hacen pasar por él para crear fraudes con criptomonedas en los que a veces caen muchos de sus seguidores. Al igual que en las otras dos, acá tampoco existe un plan concreto de cómo se llevaría a cabo este tipo de procesos.

Y a diferencia de las otras dos propuestas, la prevención de fraudes y de bots en la plataforma es una meta que comparten todos, y obviamente el mismo Twitter. La red social ya ha limitado funciones como tuitear desde múltiples cuentas al mismo tiempo y la purga de cuentas falsas, por lo que la gran pregunta acá es ¿qué más le puede entregar Musk a la plataforma?

Igual de preocupante sería también la eliminación de bots que son genuinamente útiles para la comunidad. Editing TheGrayLady, por ejemplo, es un bot que sigue y resalta los cambios en los titulares de artículos de The New York Times. DSCOVR:EPIC tuitea imágenes de alta resolución de la Tierra cada 2 horas y Earthquake Robot tuitea todos los terremotos por encima de magnitud 5. Como estos existen cientos de bots cuya función es automatizada pero no maligna.

Un sistema de vigilancia de bots muy extremo podría poner en apuros a este tipo de cuentas, lo que curiosamente también iría en contra de la libertad de expresión y de la meta final de convertir Twitter en una plataforma más transparente. Musk ha prometido un mejor reconocimiento para humanos, pero según la Electronic Frontier Foundation esta meta puede significar la pérdida de privacidad. De la misma forma, la fundación agregó que elementos como requerir nombres reales o teléfonos –el método de Facebook– ha empujado comunidades en peligro (indígenas, LGBT, trabajadores sexuales, disidentes políticos, etc.) por fuera de la discusión.

Un futuro todavía incierto

Pese a que las propuestas de Musk suenan bien en principio, su aplicación puede ser mucho más grande de lo que espera el multimillonario. Así mismo, todavía existe ambigüedad sobre políticas y rumbos concretos que tomará la red social en el caso de que la adquisición sea aprobada por accionistas y entidades regulatorias en Europa y Estados Unidos.

Por su parte, Parag Agrawal –actual CEO de Twitter– se ha limitado a comentar sobre el orgullo que tiene por el equipo de Twitter y confirmar su rol de hacer de la red social mejor que antes. Con o sin Musk, Agrawal ha comunicado públicamente que las decisiones de Twitter siguen en las manos de ellos y de nadie más. “Habrá distracciones en el futuro, pero nuestros objetivos y prioridades siguen siendo los mismos”, expresó.