10 segundos de perfecta paz

10 segundos de perfecta paz

Para nadie es un secreto que el fútbol cumple dos funciones: “exponer el espíritu criollo” y “eliminar toda tristeza a través del gol”. En los países tercermundistas se ha visto que el fútbol (acompañado de su respectivo estadio), ha logrado colorear sobre los conflictos algunas pinceladas de paz y alegría. Es quizás por ésto que los cordones urbanos de miseria bailan cuando se obtiene una estrella. La pobreza se olvida entre las “Poker de 800”, “El chuzo de 1000” y los goles.

La variedad de discordias entre los diferentes estratos sociales desaparecen de forma fugaz, personalmente me sorprende la naturalidad con la que diferentes tipos de personas se unen en abrazos. Son 10 segundos en los cuales se rompen paradigmas. Es un transporte hacia nuestra esencia Colombiana, aquella donde el obrero, el yupi y el presidente gritan igual de duro: “¡Arbitro &*^% eso es PENAL!”. Es todo un retroceso a nuestros instintos animales, a nuestra mezcla entre genes de pueblo Español e Indígena.

Es increíble que la fraternidad que no se ha logrado por medio de la ley, la filosofía, ni la religión, se logre por un balón que penetra una malla. Durante el juego se viven ráfagas de lo que es verdadera unión humana, trivial y sencilla, sin llegar a complejas leyes psicológicas ni legislativas. ¿Como podríamos alargar aquella amistad y lograr una sociedad perfecta?, ¿será que la respuesta es sencilla y la hemos ignorado?, ¿será que el juego es la forma para acabar con las odiosas divisiones jerárquicas?

Realmente dudo que en el fútbol esté la solución permanente a nuestros males políticos. Sin embargo es un hecho que el inicio, nudo y desenlace de las tardes futboleras, son un espejo fiel de lo agradable que es nuestro entorno Caleño. Después de salir del medio hostil, del asesinato, del trancón y el caos urbano, no hay nada más reconfortante que ver el hincha disfrazado ridículamente (como una especie de pajarraco), la hincha linda (con su característico caminado) y el antiestético (pero amado) héroe del balón tipo: Anthony de Avila, Telembí Castillo o viejo Patiño.

Definitivamente el fútbol nos une y enseña! (y tiene unos héroes muy feos).

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