#Columna Abriendo la frontera del Espacio

Abriendo la frontera del Espacio

Por Andrés Meza Escallón

2020 ha sido un año bastante emocionante para la exploración espacial por dos razones: La primera, que Marte va a pasar cerca a la Tierra, por lo cual todas las agencias espaciales aprovecharon para mandar misiones al planeta rojo. La segunda razón es que por primera vez en la Historia, una compañía privada lanzó dos astronautas al espacio y los trajo de vuelta a la Tierra sanos y salvos dos meses después, en la misión Demo-2

Esta misión de SpaceX lanzó a Robert Behnken y Douglas Hurley, dos veteranos astronautas de la NASA el sábado 30 de mayo, después de un primer intento fallido por mal tiempo el jueves inmediatamente anterior. El cohete (booster) Falcon 9 los llevó hasta la órbita baja y regresó a la Tierra para ser acondicionado para otra misión. La nave Crew Dragon (bautizada Endeavour por los astronautas) dio vueltas al planeta hasta igualar la altitud y velocidad de la Estación Espacial Internacional (EEI). Finalmente, Endeavour se acopló el domingo 31 a la EEI ante la mirada emocionada de quienes seguimos la transmisión en directo por internet. Después de dos meses de experimentos en la Estación, Hurley y Behnken volvieron en su nave y acuatizaron en el Golfo de México el 2 de agosto. Como diría Keanu Reeves: “¡Wow!”. 

El lector desprevenido podría pensar que no es para tanto, si tenemos en cuenta que hace 51 años los gringos fueron hasta la Luna y volvieron con fotos, filmaciones y hasta rocas en una nave que parecía hecha de papel aluminio y con el poder de cómputo de un Nokia 1100. La diferencia es que esta misión, no fue realizada por las agencias gubernamentales que ya han llevado astronautas al espacio antes, como la NASA (gringa), Roscosmos (rusa) o CNSA (china). Esta vez la NASA “solamente” puso la plata y los astronautas, mientras que la compañía aeroespacial estadounidense SpaceX fue la que puso los cohetes, la nave, los trajes y la operación de la misión. Esto es extremadamente importante para la exploración espacial por varias razones: 

Innovación

Primero, el éxito de la misión Demo-2 abre la puerta para que sean las empresas privadas las que jalonen la innovación en la ingeniería aeroespacial. No porque sea la primera vez que la NASA trabaja con privados, porque de hecho sus mayores subcontratistas son universidades privadas como CalTech o Johns Hopkins y empresas como Boeing, Lockheed-Martin, Northrop Grumman, Jacobs Engineering y la misma SpaceX. La diferencia está en que ya no se trata de que los contratistas construyan soluciones diseñadas a la medida de NASA para su uso exclusivo. Por el contrario, son los contratistas los que diseñan y construyen soluciones comerciales que cumplan con los estrictos requerimientos de seguridad de la agencia gringa, pero teniendo en cuenta que los costos y la logística sean competitivos en el mercado. De esta forma, los privados se obligan a bajar los costos para poder usar la misma tecnología con otros clientes. 

Esto en la práctica es como si solo Satena y a la Fuerza Aérea pudieran volar y de repente el Estado abriera la puerta para que Avianca, Latam, Viva Air Colombia o EasyFly ofrecieran vuelos compitiendo con servicio o con precios bajos. Con tal que el Estado vigile que las aerolíneas no traten de bajar costos usando materiales de calidad inferior o haciendo volar trasnochados a sus pilotos, los beneficios parecen mayores que los riesgos. Los clientes ganan opciones para hacer negocios o realizar experimentos científicos que antes no eran económicamente viables. Con el espacio pasa lo mismo.

Variedad de opciones y autonomía

Esto nos lleva a la segunda razón por la cual la misión Demo-2 ha sido tan importante, y es que por primera vez en 9 años, los gringos tienen autonomía para volar hasta la EEI. Desde 2011, cuando las misiones del transbordador espacial de la NASA fueron descontinuadas, los astronautas norteamericanos y europeos tenían que ir a Baikonur en Rusia para subir a la EEI. Allí, dependían de que Roscosmos les alquilara un asiento en el que sus astronautas se fueran ‘apretaditos’ en una cápsula Soyuz, cuyo diseño se remonta a 1967 y que ha sufrido pocas mejoras desde las solicitadas por NASA en 2003.


En cambio, los cohetes reutilizables como el Falcon 9 de SpaceX o el New Shepard de Blue Origin permiten que cada vez el espacio sea más accesible (y con más frecuencia) para soluciones innovadoras a los problemas del planeta. Y claro, para los ñoños que siempre hemos soñado con ver el paraíso que tenemos aquí desde la perspectiva de la inmensidad del espacio.

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