#Columna Aparato: la última muletilla en Colombia

#Columna Aparato: la última muletilla en Colombia

Aparato: la última muletilla en Colombia

Por Giovanni Sánchez

Colombia, es un país diverso en fauna, flora, cultura y hasta de lenguajes populares, que son adoptados por las distintas regiones a lo largo y ancho de nuestra geografía, pero últimamente se escucha con bastante frecuencia en muchos medios de comunicación audiovisuales, redes sociales y entrevistas, la palabra “aparato”.

La RAE (real academia de la lengua española) define la palabra “aparato” en once renglones; todos relacionados con el adjetivo “conjunto”.

Si nos referimos en términos coloquiales, este término lo utilizan en su mayoría las personas que superan los 30 años y/o adultos mayores, para hacer alusión a un artefacto tecnológico cuando no tienen conocimiento de su verdadero nombre y función.

En la actualidad, las noticias en Colombia se dividen en dos: las relacionadas con el coronavirus, y las ligadas a procesos de investigaciones por actos violentos que durante años han permeado en vastos sectores al pueblo colombiano.

Para nadie es un secreto que existen medio televisivos que a través de sus monopolios, intentan soslayar el vergonzante contexto de violencia por el que atravesamos, debido a eso y a la necesidad de abrirle los ojos a la población sobre lo que realmente pasa, distintos medios, páginas de redes sociales y canales en YouTube tiene entre sus programaciones, debates, entrevistas y noticias con la finalidad de poner al tanto a la comunidad de lo que está sucediendo.

¿Pero por qué últimamente se acude con tanta vehemencia a tal determinación? La crisis que tiene envuelta al mundo, ha vedado a la sociedad de actividades a las que se recurrieran con frecuencia o que eran bien vistas como pasatiempos, pero más que medios de entrenamiento, son la excusa perfecta para ocultar lo negativo, lo desastroso, vergonzoso y antihumano; no hay fútbol para ver, ya no está el tema principal del cual hablan con amplio criterio desde el más pequeño al más grande, los programas en relación con el deporte más vistoso del mundo, no tienen notas, ni campeonatos para cubrir, al parecer esas restricciones, han dado pie para que se toquen temas que por años han sido olvidados por el estado y los colombianos: los crímenes de lesa humanidad.

Ojalá esos tales aparatos que se nombran con seguridad fueran los tecnológicos, pero tristemente no es así. Para hablar de violencia y de masacres hay que referirse a organizaciones criminales que son articuladas entre el ejercito, policía, bandidos y hasta políticos, en donde cada una tiene una función diferente por desempeñar y sí, ajustado a lo que dice la RAE en su primer significado, aparato es un conjunto organizado de piezas con una función determinada. ¿En este caso cuál es la función de las organizaciones criminales? Exterminar, dominar e implementar doctrinas.

Solo basta con observar y analizar una entrevista para diferenciar los aparatos: “aparato del M19”, “aparato del ELN”, “el aparato delictivo de Uribe”, “el aparato delictivo de las Bacrim, del ejercito y sus generales”.

Es inusual ver esa exaltación de la persona que la nombra, cuando parece ser una simple palabra. El problema y el descontento radica en lo que implica, en las acciones de quienes integran los aparatos del mal; de los antiderechos.

Suena redundante incluso, cualquier persona pensará que no tiene sinónimo, pero lo negativo de todo esto es que da para entender que han existido durante años, diversos aparatos, con distintos líderes negativos, zonas de operaciones y capitalistas, pero que a su vez tiene las mismas intenciones: delinquir, enriquecerse, asesinar y lo más triste, difamar, quien sabe por cuantos años más al país.

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