#Columna Autocuidado, ¡Mamola!

#Columna Autocuidado, ¡Mamola!

Autocuidado, ¡Mamola!

En estos cuatro meses de pandemia y de aislamiento obligatorio preventivo, los gobiernos nacionales y locales, han comenzado a reabrir sectores de la vida económica y social, y han levantado las restricciones a la circulación y la movilidad, permitiendo que hoy en día se circule con plena libertad.

Washing hands with soap

Con ocasión de esto, ahora muchos sectores enarbolan con entusiasmo y orgullo la política del “autocuidado” como la premisa máxima, para combatir y mitigar los terribles contagios del Covid-19, y diciendo a todo pulmón que “hay que convivir con el virus”, dejando las personas a merced de un inminente contagio con las consecuencias que ello pueda traer.

El “autocuidado” y el “hay que convivir con el virus”, se han convertido en el paradigma de todos, para luchar contra esta terrible pandemia, pero estas palabras se están convirtiendo en distractores de la responsabilidad del estado, trasladando la misma a millones de ciudadanos que no tienen la capacidad de controlar y mitigar el contagio del virus, y las terribles consecuencias sociales y económicas del aislamiento.

En esta situación, que sobrepasó cualquier predicción o proyección conocida y que nos tiene entre la espada y la pared como sociedad y como individuos, no se puede seguir insistiendo en el argumento que la pandemia es la culpable del desempleo, la desigualdad, la corrupción y la abismal brecha social y económica. Lo que hizo la pandemia fue poner en evidencia manifiesta, lo que muchos tratan de ocultar y otros que no quieren ver, y es la muy mala política redistributiva y el débil papel del estado, que en décadas no ha podido saldar las enormes deudas sociales y económicas.

Por lo tanto, reabrir los sectores productivos y retornar a la vida como era antes del Covid-19, con “autocuidado”, no sirve en absolutamente nada para minimizar o al menos atenuar las terribles consecuencias sociales y económicas que está dejando en nosotros y en el mundo esta pandemia.

Lo anterior, porque no somos un país de consumo, tenemos un debilitado aparato productivo, un comercio incipiente, un bajo nivel de inversiones en sectores reales y un estado empobrecido e incapaz de hacer enormes inversiones en infraestructura y en políticas redistributivas amplias, generales y sostenidas en el tiempo.

Es decir, así mañana todos podamos salir a la calle, reabrir todas las actividades, sectores de la economía y de la vida social, y podamos retornar a una vida “normal”, no hay como recuperar la economía, el empleo y los ingresos de los millones de colombianos, esperanzados en el mercado, en que la ley de oferta y demanda nos otorgue su beneplácito para la recuperación.

Solo será posible salir de esta crisis, sin necesidad de exponernos a todos a un contagio potencialmente mortal, cuando el estado entienda que deberá ser el protagonista de la solución, y para ello deberá reformular todas las políticas económicas y sociales que nos han gobernado por décadas, y darle paso a políticas integrales y universales de redistribución del ingreso.

Proteger la vida a toda costa, para lo cual se deberá garantizar el mínimo vital, a través de la renta básica universal, fortalecer la oferta educativa a distancia y virtual a toda la población estudiantil, reforzar el sistema de salud, pero no solo las entidades prestadoras sino mejorar la capacidad instalada de las clínicas y hospitales, así como proteger y mejorar las condiciones del personal médico, de enfermeras y administrativo.

Dejar de hablar de “autocuidado” y “convivir con el virus”, porque ese camino traerá consecuencias nefastas para millones, y procurar que las ayudas, auxilios y toda la política redistributiva llegue pronto y eficazmente a todos, sin intermediarios, para que no tengamos que salir y exponernos.

Comentarios

comentarios

Leave a Reply