#Columna Del ‘wachimán’ al ‘rompoi’: anglicismos con golpes morfológicos

#Columna Del ‘wachimán’ al ‘rompoi’: anglicismos con golpes morfológicos

Del ‘wachimán’ al ‘rompoi’: anglicismos con golpes morfológicos

—¿Quién es ese señor, mami? —Pregunté a mi mamá, mientras señalaba un sujeto dando vueltas a la cuadra en su bicicleta y con un machete colgando de su cinturón.

—Ese es el wachimán, hijo.

Wachimán, wachimán… ¿Wachimán?

Durante la infancia, y con tan solo la lengua materna (español), me faltaban años para llegar a comprender la genialidad que existe detrás de esta y otras palabras que usamos diariamente en Colombia.

Pensar que una palabra que escuchamos desde niños y comprendemos como válida en sí misma, realmente deriva de un anglicismo y atraviesa un golpe morfológico brutal al llegar al español, es una genialidad. Porque, después de todo, ‘wachimán’ proviene de ‘watchmen’, que se traduce a ‘vigilantes’.

Entonces, la verdadera pregunta es… ¿Cómo llegamos a esto?

Anglicismos: ¿Me prestas una palabra?

Grosso modo, esto es lo que dice la RAE, con una de sus tres definiciones para lo que es un anglicismo: Vocablo o giro de la lengua inglesa empleado en otra (en este caso, español).

En el caso de wachimán, entendemos que la función del anglicismo se cumplió hasta el momento en que un hispanohablante toma prestado y emplea el vocablo inglés original, pero mientras hablaba en español. Luego viene el golpe morfológico brutal del que hablaba. Mejor veámoslo en acción.

Anglicismo:

—Ve, Gustavo, ¿vos sabías que los watchmen se reúnen todos los fines de semana en la esquina de doña Nancy a comer empanadas?

Golpe morfológico brutal:

—Ve, Gustavo, ¿vos sabías que el wachimán de la cuadra se reúne todos los fines de semana en la esquina de doña Nancy a comer empanadas con otros wachimanes?

Digamos que, hasta el anglicismo, la cosa pintaba bastante sutil. Era la adaptación de una palabra extranjera a nuestro idioma, que cumplía su función en el lenguaje con normalidad. Pero luego uno de nosotros, por alguna razón que se escapa de nuestro entendimiento, pensó que la palabra que debíamos usar era wachimán.

Un poquito de ambos: Spanglish

Un concepto parecido, pero con el que estamos más familiarizados, es el de combinar ambos idiomas en un sancocho mejor conocido como ‘Spanglish’. Sin embargo, no introduzco este tema para separarnos de los anglicismos; todo lo contrario.

La razón más aproximada que explica cómo se dio esta mezcla, es una teoría donde se indica cómo países centroamericanos adoptaron el inglés como segunda lengua, o sencillamente estaban muy expuestos al idioma, y poco a poco los vocablos estadounidenses se regaron por Latinoamérica. Esto, claro, para este lado del charco. España vive situaciones similares con el inglés del Reino Unido; incluso, con otros idiomas europeos.

La mencionada teoría tiene sentido, y mucho más si añadimos las mismas conductas humanas que viralizan elementos, incluso por fuera de las redes sociales.

Otros anglicismos con cambios morfológicos:

¿Conoces otros casos como el de la palabra wachimán? Aquí te compartimos unos que se nos pasan por la cabeza:

  • Firulais: Free of lice (libre de piojos)
  • Chatear: To chat
  • Zipper: Zippe
  • Linkear: To link
  • Romboy | Rompoi: Round Point (Rotonda)
  • Rocambolesco: Rocambole (Evento extraordinario)
  • Chipichape: Shipping Shape (Forma de Envío) leído y adaptado con el tiempo por los trabadores del Ferrocarril.

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