#Columna Dolor de Patria

#Columna Dolor de Patria

Dolor de Patria

Por: Giovanni Sánchez

En las épocas del colegio y la básica primaria los docentes nos enseñaron que el color rojo de nuestra bandera simboliza la sangre que derramaron los patriotas para darnos la libertad.

En la época del sometimiento, abuso de autoridad, totalitarismo y politiquería, los patriotas de saco y corbata, las organizaciones delictivas y las instituciones públicas, nos han demostrado que derramar sangre no significa solamente libertad. Por el contrario, significa que todos oímos el término a diario pero no nos gusta pronunciar, a pesar de encontrarse en el diccionario de la RAE, esa palabra es “condenados”.

Rechazamos, repudiamos y odiamos la violencia, eso que las estadísticas, las emisoras y la pantalla chica suelen llamar en términos más profesionales como conflicto interno. Dicho conflicto nos tiene desangrados y en cuidados intensivos, pues no hay suficientes UCI, vacunas, ni dinero que valga para suplir la sangre de las víctimas que han quedado en medio de este infierno.

Como perros y gatos“, dice el dicho Colombiano para describir las peleas en un mismo hogar entre dos animales domésticos y carnívoros, los cuales, según el refrán no pueden convivir en una misma casa. Como perros y gatos somos las personas, los ciudadanos del país que se encuentra rodeado del azul del Pacífico y el Atlántico. Es una tristeza tener que pensar y decir que no podemos vivir en paz en una misma casa que se llama Colombia, porque nuestros “líderes”, los que pueden “plantear soluciones”,  se muestran impávidos y con alto grado de desdén. En nuestro argot popular: ‘son unos phs’.

Pero no podemos criticar y darle una responsabilidad de un 100% al estado o a las instituciones públicas, cuando abusamos o no sabemos efectuar de buena manera el artículo 37 de la constitución política, el cual dice: “toda parte del pueblo puede reunirse y manifestarse públicamente. Cuando nos dejamos llevar por la impotencia, la ira y el sentimiento que producen el amarillo, azul y rojo; es entonces cuando la revolución sin ideas y objetivos de unos cuantos se convierte en más violencia, y el anarquismo parece ser la solución. Aunque realmente termine provocando un agrandamiento del blanco de las críticas mundiales, porque nuestra raíces nos dicen que somos violentos por naturaleza y esa es la forma de meter presión, una idea totalmente errónea.

“Somos animales con cerebro”, dijo una vez el médico Rodolfo Llinas en una entrevista para la Feria del Libro, ¿pero en este caso qué clase de animales somos?. Somos las presas de los felinos, de los depredadores de esta selva de cemento como decía el rey de la puntualidad, el cantante de los cantantes, somos devorados por los reyes de la selva y sus manadas, las manadas que se encuentran conformados por corruptos y asesinos. Por ende, no podemos compararnos e intentar cazar a manera de violencia a quienes ya no tiene cazados bajo la legalidad y día a día muestran sus destructores colmillos.

Aprovechando que la escritura puede ser vista como una forma de protesta, que sirve para liberar emociones, ahora, más que nunca, siento que debo hablar en primera persona, porque soy un ciudadano con dolor de patria, un ciudadano que no se quiere quemar en esta candela, ni que su país se siga desangrando.

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