#Columna ¿Posconflicto? ¡No, Realismo Mágico!

¿Posconflicto? ¡No, Realismo Mágico!

Por: María Fernanda Duarte C

Después de la firma de los acuerdos de paz para acabar con el conflicto armado con las FARC, y poner fin a una guerra de más de 50 años que golpeó a todo un país. Imaginábamos que serían el comienzo de una nueva Colombia, donde la verdad, justicia y reparación sería la razón para aprender del pasado.

Tomada de: Contagio Radio

Los más devotos a la paz y al dichoso acuerdo desde su cotidianidad y su rol como ciudadanos, continuaron trabajando por esa utopía de país. Mientras otros se les desdibujaba con la realidad, la esperanza de su corazón. Creo que no es necesario decir que pasó con los verdugos o amigos de “la paz sí, pero no así”.

Según cifras de la Oficina para los Derechos Humanos de la ONU, en lo corrido de 2020 se han verificado 37 asesinatos de líderes sociales y defensores de derechos humanos. No obstante, tanto la ONU, como el Gobierno Nacional se encuentran verificando otros 49 homicidios, cuyas víctimas podrían pertenecer a la categoría de líderes sociales y defensores de derechos humanos.

Mientras tanto, la cifra de asesinatos a excombatientes de la FARC va en aumento. Desde la firma de los acuerdos van aproximadamente 200 muertos. Por si fuera poco, en los últimos días nos hemos levantado con la triste noticia de tres masacres que han vuelto a conmocionar al país. La primer masacre dejó 5 jóvenes en el barrio Llano Verde ubicado en el Oriente de Cali; la segunda, 8 jóvenes en Samaniego, Nariño; y la tercera, 3 jóvenes indígenas del Pueblo Awá pertenecientes a la organización Camawari de Ricaurte, Nariño; aunque las autoridades indígenas informan que podrían ascender a 12 las víctimas.

Nos imaginamos el posconflicto como la ruta de construcción para un país de posibles, pero nos dimos cuenta que se ve inalcanzable cuando aún existe la indiferencia colectiva y el dolor selectivo. Cuando en las grandes élites sigue primando el interés común.

Los datos develados anteriormente tienen como objetivo llegar a dimensionar un poco lo que sigue sucediendo en el país, más que cifras son personas, que podrían ser su familia, amigos o algún conocido. Hoy la invitación es repensar el rol que tiene los jóvenes en el país y las oportunidades que estos tienen, en sólo dos semanas nos han arrebatado 16 jóvenes, sin embargo, pudieran ser muchos más los cuales aún no son noticia, victimas del microtráfico de drogas, pandillas, desigualdad y falta de oportunidades.

Pareciera que Colombia es una exasperante repetición de equivocaciones, donde el realismo mágico es lo más cierto que existe. En la novela de García Márquez, después de la masacre de las bananeras, los más de tres mil muertos fueron arrojados al mar. Pero al día siguiente nadie recordaba lo que había pasado. Siempre hay una nueva noticia de algún acto violento que termina enterrando al anterior y así van quedando tantos episodios irresueltos en la historia colombiana.

Por último, queda algo claro y es que Colombia no aprende de las lecciones de la tragedia, pero no todo es malo, porque aún hay unos pocos que no pierden la fe y siguen trabajando para construir un país mejor. Termino con esta frase de León Gieco “Solo le pido a Dios que el dolor no me sea indiferente, que la reseca muerte no me encuentre vacía y sola sin haber hecho lo suficiente”.

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