#Columna ¿Quién mata más?

#Columna ¿Quién mata más?

¿Quién mata más?

Por: Giovanni Sánchez

Una pregunta seca y sin rodeos, una palabra en medio de un pronombre interrogativo y un adverbio de cantidad, una palabra que se refiere a una planta con su raíz, con su tallo, su flor y el fruto; un apellido de un jugador de calidad, campeón de un Mundial y de una Eurocopa con la Selección Española de Vicente del Bosque; una palabra que se debe conjugar para darle sentido al texto. Matar es extinguir algo no material, es destrozar, es destruir, es quitar la vida y aumentar los índices de mortandad.

Estado vs bandidos, bandidos vs Estado, una especie de enfrentamiento en medio de letras que he realizado para complementar el interrogante que hoy aparece como el título de este escrito. La pregunta no surgió sólo para lo que usted está leyendo, nació para analizar el nivel de crítica, de sentido, raciocinio y capacidad argumentativa de los diferentes ciudadanos; para saber que sentimos, que valoramos y también para sacar ideas de un mundo lleno de ambivalencias.

Porque para quien les escribe, este proceso de formular una pregunta que parece que no genera dificultad para responder – estilo colegio o reinado de belleza-  ha durado un poco más de un año. En ese tiempo he realizado una investigación de campo, como si fuera un sociólogo o a un periodista que trabaja en los medios del señor Luis Carlos Sarmiento Angulo y que aspira a un premio Simón Bolívar o a un Rey de España.

Al principio dudaba en hacer la interrogación porque para la mayoría la respuesta es muy clara; el Estado responde, así de sencillo, tan sencillo como criticar a un político sin fundamentos simplemente diciendo que es malo porque no sirve nada. Pero a otros quizás los ponía a pensar y a reflexionar, o al menos eso creo, ya que con muchos no tuve un contacto directo y debido a la pandemia tuve que recurrir a los chats de las redes sociales para preguntar algo que parece una obviedad.

Universitarios, profesionales, amas de casa, comerciantes, vendedores de galletas en semáforos, jíbaros, empleadas de servicio, consumidores de sustancias psicoactivas, desempleados, choferes, damas de compañía, policías, peluqueros, deportistas, las ‘amiguis’ y hasta funcionarios públicos que no saben que es la meritocracia, pero si la palabra palanca; fueron los escogidos o mejor, los que permitieron algo de su tiempo para responder en una sola línea, en 3 párrafos o en notas de voz. Aquí les comparto una de las respuestas de una estudiante de psicología de la universidad de donde es egresado el jefe de Estado:

“Me atrevería a decir que el Estado, dado que este indirecta o directamente, asesina más gente. Es decir, El estado está compuesto por la clase burgués según Marx, y bien sabemos que aunque pueda significar, no sé aproximadamente el 5 % de la población, son quienes tienen más poder y quienes no les importa asesinar a quien sea con tal de proteger sus intereses privados.  En el caso de nuestro país vemos como a las multinacionales en la Guajira no les importa expropiar las tierras de los indígenas bajo la idea que nos venden el  ‘desarrollo’; les quitan sus tierras, provocan desplazamiento y nos les brindan una solución a estas personas , promoviendo de este modo pobreza”.

Hablar del Estado (organización que en todos los escritos aparece con e mayúscula) es hablar de la carta magna de la República, de la Constitución de 1991, de sus títulos y de sus dudosos artículos; en este caso, acudí a dos títulos y cuatro artículos:

Título 1 de los Principios Fundamentales, articulo 1:

Colombia es un Estado social de derecho, organizado en forma de republica unitaria, descentralizada, con autonomía de sus entidades territoriales, democrática, participativa y pluralista, fundada en el respeto de la dignidad humana, en el trabajo y la solidaridad de la personas que la integran.

Artículo 2, fines esenciales del Estado:

Servir a la comunidad, promover la prosperidad general y garantizar la efectividad de los principios, derechos y deberes, mantener la integridad territorial y asegurar la convivencia pacífica. Las autoridades de la Republica están instituidas para proteger a todas las personas residentes en Colombia.

Título tres de los Derechos, las Garantías y los Deberes, artículo 11:

El derecho a la vida es inviolable, no habrá pena de muerte.

Artículo 12:

Nadie será sometido a desaparición forzada, a torturas ni tratos o penas crueles, inhumanas o degradantes.

Artículo 22:

La paz es un derecho y un deber de obligatorio cumplimiento.

Jaime Garzón decía que el Estado estaba pero no estaba, es decir, solamente existía para cobrar impuestos, pero no para darnos empleo o seguridad social, mientras que Ángel Rama en su libro, la ciudad letrada, se refería a: “Una jerarquía, a las élites, a la destitución de tierras; a un poder que para esa época ejercían los letrados e intelectuales de la ciudad letrada sobre la servidumbre de la ciudad real”.

Ñeñepolìtica, Parapolítica, Yidispolítica, el proceso 8.000 y las constantes dádivas que conllevan a escándalos, ponen en tela de juicio la ética moral y profesional de quienes hacen parte del poder público y sus tres ramas: ejecutiva, legislativa y judicial.

Entiéndase por bandido lo siguiente: “delincuente que engaña o estafa”; entiéndase por delinquir: cometer un delito; entonces, si el narco gordito, costeño, que tiene el mismo apellido del “Chicharito”, compró votos para la campaña de Duque con dinero sucio. Si los paras, a los que se les acusa por concierto para delinquir (uno de tantos delitos) han tenido relaciones con políticos – entre ellos un expresidente- y  aparte de eso traqueteado;  si los dueños y amos del Valle del Cauca financiaron la campaña de un expresidente que prometió tumbar la extradición. Entonces ¿Cómo se denomina nuestro Estado? Según los aportes de Paul Rexton Khan como Narcoestado, creería yo, que en las categorías de crítico y avanzado.

Bandido hemos tenido por montones: Pablo Escobar siendo el más bandido de Colombia quería llegar al Estado. Uribe, a mi juicio el bandido más inteligente que ha tenido Colombia, sigue haciendo parte del estado. Y el primer ciudadano, pasándose por la galleta la constitución y en especial los  artículos citados sigue reflejando su falta de compromiso ante la “nueva normalidad”, la nueva normalidad de permitir que las masacres, a manos de bandidos de carteles, sean diarias y que las organizaciones delictivas sigan creciendo en poder.  Triste ver reflejado que la constitución es un simple libro con páginas amarillas que es ignorado, que el artículo 22 es tan solo un anhelo.

Por último, sé que lo más adecuado y lo que esperaban era que yo diera una respuesta ante la pregunta, pero creo que es cada ciudadano, con su despertar y su capacidad analítica es quien se debe dar la respuesta. Muchos son seguidores de este gobierno y por lo tanto, creen que Colombia es país estancado solamente por la delincuencia.  

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