Sobre la legendaria figura del ‘fuckbuddy’

Sobre la legendaria figura del ‘fuckbuddy’

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Por María Camila Trujillo Vargas
@MariacamilaT

Se acabaron los romanticismos ridículos. Esa idea de pasar el día del amor y la amistad idealizando una pareja perfecta, recibiendo flores de plástico o peluches de los años 80, se ha terminado.

Por fortuna los tiempos cambian y ahora el mundo es otro. Las relaciones son fugaces y los amores efímeros. Claro está que siguen existiendo las mentes sensibles, pero los ritmos son más acelerados. El mundo nos ha envuelto en un vaivén de situaciones que exigen que los encuentros sean cada vez más esporádicos y por lo mismo, surge entre las masas, la legendaria figura del fuckbuddy. El buen amigo con quien se pasa ratos de ocio y diversión, se sale a comer de vez en cuando y lo mejor, se comparte el lecho sin entrar en dinámicas azarosas, a diferencia de las parejas tradicionales.

En este caso, la lógica ya no consiste en poseer y ser poseído, complementarse por medio de otra persona, jurar amor eterno, hacer shows exigiendo atención, casarse y esas cosas de antes. Prima la libertad individual y los intereses particulares.

La ventaja de tener un fuckbuddy es que se modifica la estructura que se ha venido imponiendo en el contexto que conocemos, la del compromiso a largo plazo y la dependencia emocional, así que cuando llega el momento de alejarse, no hay complicaciones de segundo grado, ni tusas, ni resentimientos injustificados.

Hay que tener en cuenta que estas relaciones no son para todo el mundo. Además de la autonomía tanto económica como emocional que exige, el ‘fuckbuddismo’ sólo se puede llevar a cabo cuando los que participan ponen los términos claros desde el principio y en ningún momento mienten, evitando vulnerase entre sí. Por supuesto es muy importante la protección sexual, para librarse de los males que aquejan al mundo contemporáneo, hablo de embarazos y ETS.

No obstante, puede pasar que en medio de tanta fugacidad se presente la añoranza del ideal romántico que nos han vendido desde siempre. Pero no se preocupen, es probable que quienes estén emparejados deseen estar en su lugar, ya que es regla general del ser humano, anhelar lo que no tiene. Lo importante es tener en cuenta que gracias a la revolución sexual que se viene presentando desde el siglo anterior, el cuerpo humano ha dejado de verse como un objeto de posesión y se ha asumido como un arma de reivindicación política, por lo tanto, todos tienen la potestad de hacer, “lo que se les dé la gana”.

Es importante mencionarlo, pero hace un tiempo esa figura sexoamistosa no hubiese sido inconcebible en nuestra sociedad. Y por lo mismo, una buena manera de agradecerle a todas esas mentes revolucionarias que lucharon en el siglo XX para que obtuviéramos la posibilidad de decidir y asociarnos como queremos, sería resignificando el sentido comercial que se le viene dando al mes del amor y la amistad, consagrándole mejor un par de vertiginosas noches al fuckbuddy, quienes en lugar de poner condiciones, brindan satisfacciones.

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