Un chocolate para reconciliarte en Cali

Un chocolate para reconciliarte en Cali

En las cocinas de Dannis, Bridge, Claudia, Jaqueline y Libia, se escucha el sonido del molinillo al batir el chocolate caliente.  En la sala de cada una de ellas, hay por lo menos 10 mujeres que comparten esta bebida mientras dialogan. Tienen en común problemas personales, sentimentales y con los hijos, pero esta vez, están acompañadas por la Secretaria de Seguridad y Justicia de Cali.

Cortesía de: @SeguridadCali

Con el programa ‘un chocolate para reconciliarte’, el equipo de Modernización del acceso a los servicios de justicia, recorre cada jueves diferentes barrios de Cali y su zona rural.

Quizás te hayas preguntado, ¿Para qué sirven estos programas? La respuesta es sencilla: Estos encuentros ofrecen herramientas que permiten construir ciudades más seguras para todos. Los barrios caleños pueden aportar a la construcción de la seguridad ciudadana.

“Desde la Secretaria de Seguridad y Justicia estamos en la búsqueda de la creación de nuevos lenguajes de lo que implica la seguridad ciudadana y la convivencia. Un chocolate para reconciliarte es una disculpa para tener un diálogo entre la institución y la comunidad, sobre lo que debe ser la seguridad para las mujeres; cómo prevenir las violencias basadas en géneros y los feminicidios; cómo hacer conciencia acerca de que todos aquellos conflictos que tenemos en la cotidianidad los podamos resolver a través del diálogo”. 

Explica Milena Barco.

Sorbos de reconciliación

Desde la administración municipal se hacen esfuerzos para capacitar en los diferentes tipos de violencias. Se busca hacer que con ‘Un chocolate para reconciliarte‘, puedan entender que la seguridad ciudadana minimiza las amenazas de violencia en la población. También permite la convivencia pacífica, impulsa a tejer con los ciudadanos en igualdad de condiciones,  caminos de sana convivencia.

Para Milena Barco: “La reconciliación se vive en cada casa, en cada visita, cuando unos y otros dialogan, se escuchan y encuentran temas comunes que podrán ser trabajados para mejorar la convivencia en los diferentes territorios. Mientras suena el molinillo que bate el chocolate caliente,  estas mujeres conversan, comparten historias, se perdonan, lloran.  Esa taza de chocolate se convierte en un bálsamo que va curando heridas”

Doña Luisa, habitante del oriente de Cali, se despoja de un taco que lleva hace varios meses en su garganta. Confiesa que lleva 20 años viviendo en el sector, y que por un mal entendido dejó de hablarse con doña Flor, su vecina. Su voz se quiebra cuando deja salir un: “Solo quiero decirle a doña Flor, que lo siento y que a pesar de todo la quiero….y hoy quiero que cuente conmigo….cuando quiera puede tocar a mi puerta”.

Cada conversación entre personas decididas a reconciliarse, es una pieza fundamental para construir tejido social. Para construir una Cali más segura para todos.

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