Vamos a montar mañana

Vamos a montar mañana

Bicycle bicycle bicycle
I want to ride my bicycle bicycle bicycle
I want to ride my bicycle
I want to ride my bike
I want to ride my bicycle
I want to ride it where I like

Tomado de la canción Bicycle Race escrita por Freddie Mercury.

Hace unos cuatro años había en Cali un grupo de personas que se atravesaba la ciudad a altas horas de la noche montando en bicicleta. Viernes y sábado, de sur a norte, por todos los lugares de rumba haciendo sonar pitos y trompetas, llevando ropa llamativa. Estos locos hacían resistencia a su manera, con la vulnerabilidad y pacifismo que representa ‘soyarse’ una vuelta en bicicleta. Llevaban un gran letrero grande que decía: “Mejor en bicicleta”.

Montar en bicicleta, ya sea como alternativa de transporte, deporte, meditación o economía, ha perdido fuerza en la ciudad a falta de espacios adecuados para su uso. Nuestra ciudad no fue creada para ser modificada con el paso del tiempo por los diferentes cambios y necesidades que se fueran presentando, afectando así a sus ciudadanos. Por esto, montar en bicicleta en Cali se ha vuelto tema de minorías; por ejemplo, las personas que viven por debajo del nivel del río Cauca al oriente de la ciudad, el ciego caminando por toda la calle 13 y el minusválido subiéndose a un bus Papagayo.

Parece que existiera ciudad sólo para el que anda en carro. ¿Dónde están los parqueaderos para bicicletas en las universidades y centros comerciales? La agresividad del tráfico, el humo de los buses, la inseguridad y la falta de cultura de las personas hacia el que transita en bicicleta, son factores que han influido para que la gente deje su ‘burra’ en casa recostada contra la pared. Tal vez la fiebre de la todoterreno y el bajo costo de la bicicleta Hard Rock —que vendían en Makro— motivaron la montada en algún tiempo, pero ya no. Podríamos hacer un censo y contar bicicletas sin uso en nuestras casas. Recordemos que la bicicleta es lo primero que a nuestros creativos padres se les ocurre regalar; por lo tanto, una que otra llanta desinflada y cadena oxidada debe haber por ahí.

Deben existir garantías para la gente que hace uso de la bicicleta como medio de transporte, así este sea por necesidad o disfrute. Tal vez la ciclovía puede ser la alternativa para los que quieren matar la fiebre el fin de semana o para los que se echan la mentira de que montar en bicicleta cada ocho días es salud, pero ¿para el resto qué? Si en Bogotá funcionó a pesar de su clima, en nuestra Cali también tiene que poderse; acá hace falta voluntad política para este asunto.

Por ahora la invitación es la de andar en bicicleta para todo lado. Ir a la universidad, al campo, ir a hacer ejercicio en la mañana y por supuesto, volver a la panadería en bicicleta, trasnochado y en chanclas. Hay que organizarse y exigir garantías para que quienes optamos por la bicicleta como símbolo de civismo tengamos nuestro lugar. Sin embargo, hay grupos como “Biela” y “Trochas y Caminos”[1] que organizan salidas que nos permiten practicar el ecoturismo y disfrutar de la bicicleta como deporte.
Ring, ring.


Páginas en Internet relacionadas:

http://www.bicibogota.com

[1] Visita su página web: http://www.trochasycaminos.bravepages.com/

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