Cine para bailar, un “Sonido Bestial” para ver.

Cine para bailar, un “Sonido Bestial” para ver.

La salsa se baila, se escucha, se siente, se vive y hasta se respira cuando por el ambiente circundan sonidos de timbales, bongoes y trompetas.  Pero  la salsa  ¿se ve?  … ¡Sí! La salsa también es para ver y mejor aun en pantalla grande,  eso quedó más que claro anoche en el lanzamiento mundial de “Sonido Bestial”, documental realizado por Sandro Romero y Sylvia Vargas. Ellos, tras diez largos años de exhaustiva investigación, presentaron en el IV  Festival Internacional de Cine de Cali, un largometraje que cuenta la historia de la salsa a través de la vida y carrera  de los más grandes del género: Richie Ray y Bobby Cruz y su “Sonido Bestial”

Y es que todos conocemos su música, sus canciones, las hemos bailado y cantado. Sabemos de su grandeza, su genialidad en la música y su prodigiosa carrera, pero eso es sólo una parte de la historia. Sonido Bestial es una radiografía que permite ver al denudo detalles de la vida de Richie Ray y Bobby Cruz,  minuciosidades que conocemos, pero que han sido parte del proceso de construcción, evolución y hasta conversión de los músicos que son hoy.

 Una película que se tomó 10 años para ser estrenada, merece toda la parafernalia estilo Hollywood, o bueno en este caso “Caliwood”. Por eso, la sala comenzó a llenarse poco a poco, por periodistas, invitados especiales, actores, directores, realizadores, y claro en primerísima fila más emocionados que todos los asistentes la dupla mágica, artífice y motor de toda esta historia. “Richie y Booby” como niños expectantes, inquietos, felices de verse en un escenario totalmente diferente, donde ya no tenían que pensar en cómo hacer el mejor show, pues ya todo estaba hecho; sólo era sentarse y disfrutar.

Anécdotas, muchas risas, momentos de recuerdo, grandes conciertos, amigos, discos y la emoción a flor de piel de ver en 90 minutos condensados años y años de una gran trayectoria musical. Un recorrido que  le deja a la historia del mundo centenares de canciones, ritmos nuevos y la fórmula de una dupla perfecta como bien lo hace la “salsa” la pusieron sabor a la música latina, que el mundo conoció,   y que Cali adoptó para sumarle a su nombre el apellido de  “Capital Mundial de la salsa”

Finalizando la cinta, toda la sala estaba de pie, y con aplausos a ritmo de clave, aplaudieron a dos grandes por su historia, por su carrera, por su música y a dos directores que constantes e insistentes en una década exacta le siguieron la pista a “Richie y Bobby” para poder mostrar desde Cali para el mundo, historias que seguramente tomarán mucho más en volverse a contar.

Para Sylvia y Sandro, fue una admiración profunda, pues  son el ejemplo claro que la persistencia, el amor al arte y la pasión por contar historias, no desfallece con el tiempo y los tropiezos. Para Richie y Bobby, ya todo está dicho. Palabras más, palabras menos sólo hay que decirles: ¡Genios!

Para el IV Festival Internacional de Cine de Cali, en cabeza de Luis Ospina, gracias por brindarnos a los Caleños un espectáculo que no tiene nada que envidiar a otros festivales en su género. Y a Cali, ciudad salsera, sucursal del cielo, y ciudad de cine el aplauso más grande por ser motivo de inspiración y plataforma mundial de grandes historias, música y arte.   

   

Comentarios

comentarios