Antanas Mockus

Antanas Mockus

Perfil

Antanas Mockus nació en Bogotá en 1952; estudió Matemáticas en Francia gracias a una beca; hizo dos maestrías: en Matemáticas y en Filosofía. Tiene un doctorado honoris causa de la Universidad de París XIII. Fue Rector de la Universidad Nacional, se casó en un circo y tiene dos hijas.

Considerado el mejor alcalde gerente en el 2003. Un hombre con una propuesta diferente de hacer política la cual cambió positivamente la vida de los bogotanos. Muchos lo conocieron por primera vez porque salió mostrando las nalgas por televisión. Hoy es candidato presidencial. Este personaje de pensamiento zanahorio habla de pedagogía, de arte, de cultura ciudadana, de autorregulación y del ‘atajismo’.
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LA ACADEMIA

¿Qué opina de los exámenes de calidad ECAES? ¿Sí están cumpliendo con su propósito?
Los ECAES son sanos, son buenos porque han permitido comparar, pero se pueden volver el objetivo último de la formación y eso sí es una soberana estupidez. Un monitor es como tener un testigo que usted pone en una esquina y que sólo puede mirar algunos aspectos de lo que usted hace, si usted se pone a darle demasiada importancia a ese testigo entonces el proceso educativo termina siendo otra cosa. Lo mismo pasó con las pruebas ICFES, que mandan algo de señales; pero si llevan a que una familia, un estudiante, un colegio se orienten principalmente en la vida por tener un mejor ICFES, nos fregamos todos.

¿Qué cosas deberían cambiar para que las universidades sean espacios de formación de ciudadanos socialmente competentes, además de enseñanza académica?
Ese es un campo en donde la universidad pública suele tener enormes ventajas por lo siguiente: sólo la universidad pública resiste dirimir la tensión entre orden y desorden. Se intenta una reforma, se hace un movimiento contra la reforma, se bloquean edificios, se discute, se generan comisiones. Todo eso es esencial para la democracia, el manejo de la diferencia de perspectivas, la diferencia de razones, pero también la diferencia en la expresión, del choque de opiniones. En cambio, la universidad privada es muy temerosa de la acción estudiantil, digamos que se las arreglan para prevenir muy temprano cualquier rebeldía, utilizan muchas veces los mecanismos disciplinarios de manera preventiva (puede haber cambiado un poco). Hay instituciones que formalizan tanto la participación estudiantil, que nunca hay explosiones emotivas. En la universidad pública son más frecuentes las explosiones emotivas, son costosas pero formativas.

¿Por qué cree que los estudiantes hacen copia en los exámenes y trabajos? ¿Eso tiene algo que ver con los problemas de corrupción que se presentan en el país?
Totalmente, porque es el tema del interés de corto plazo vs. el interés de largo plazo. En varios talleres, en frente de las directivas le he preguntado a los alumnos “¿ustedes copian?” y una mayoría enorme alza la mano. A veces pregunto un poco más prudentemente “¿usted ha copiado alguna vez en la vida?” y casi todas las manos se levantan. Entonces, frente a las directivas, les pregunto: “si se pudiera aprobar una reforma a los estatutos de la universidad, del colegio autorizando la copia, ¿ustedes la autorizarían?” y la respuesta al principio es que más de la mitad levantan la mano,
pero ya muchos dudan. En ese momento hago una de dos cosas, les digo: “¿A ustedes les gustaría tener el diploma de una universidad que se sepa públicamente que ahí se puede copiar?” y entonces ahí retrocede, obviamente, la gran mayoría. O a veces les digo más sutilmente el caso del señor que quiere perder peso; que se compra una balanza y descubre que puede corregirle el cero a la balanza. Entonces, día a día le va corrigiendo el cero hasta que llega a su meta de peso deseado. Estaba en 85 y quiere llegar a 70, como diciéndoles: “¿quién engaña a quién?”.

¿Qué piensa de la adición de cátedras de emprendimiento a los pénsum universitarios?
Pues hombre, a mí esa iniciativa me fascina, yo duré un tiempo en comprenderla y le voy a decir cómo llegué a comprenderla. Llegué por un lado muy raro. Mirando el GINI1 en Colombia por ingresos y patrimonio, llegué a una conclusión: los ricos cobran muy caro por su trabajo. ¿Cuál es el trabajo del rico?
Arriesgar su capital. Entonces lo arriesgan a cambio de muchas utilidades. Por otro lado, hacen una labor de coordinación, de elaboración de proyectos y coordinan gente que contratan. Entonces eso qué quiere decir: que el rico normalmente necesita capital más cierta inteligencia y conocimiento para coordinar, y en Colombia eso nos cuesta muy caro. Y nos cuestan caro porque los ricos son muy pocos.

Entonces lo que hay que hacer en Colombia es abaratar el trabajo del rico, o sea formar mucha más gente que sea capaz de arriesgar sus ahorros, incluso aunque sus ahorros sean pequeños. Eso es lo que yo creo que es un emprendedor, un empresario. Es una persona que en vez de invertir en bienes de consumo, vivienda o vehículo, invierte en más formación, invierte en herramientas de producción, o invierte en capital de trabajo para lanzarse en una pequeña empresa.

LOS JÓVENES

¿Cómo ve a los jóvenes actualmente?
Veo una cosa que me gusta y es la autonomía. En cierto sentido es cómo yo escojo mi ruta individualmente y esa selección es más modesta que en otros momentos históricos. Como lo decía en una conferencia Ernest Heller, en esa época (en los ferrocarriles) había pocos cambiavías y había mucha tensión en ellos: me voy por aquí o me voy por acá. Hoy en día la vida está hecha de muchos pequeños cambiavías, algunos de ellos corregibles. Uno puede decir: “me demoro en esto 2 años y luego me regreso”.

Otra cosa que he visto, es que los jóvenes piensan que los adultos se gobiernan por temor a la multa y a la cárcel. Pero opinan que a ellos sí los gobierna la conciencia. Y sobre los demás jóvenes, piensan que se gobiernan mucho por reglas sociales, por reglas de grupo, por el qué dirán, por las modas, por fenómenos colectivos. Entonces, hay una
especie de desfase en lo que cada joven piensa de sí y lo que piensa del otro. Muy probablemente cada joven se sienta muy excepcional, muy distinto a los demás.

¿Qué piensa de las mujeres que usan silicona o de hacerse la liposucción?
La silicona tiene algo dramáticamente democrático, pone al alcance de cualquiera lo que pudiera ser un sueño inalcanzable. Tiene algo de “no sufra con el físico que le tocó, cámbielo”, pero obviamente son cambios que corren el riesgo de desdibujar la identidad. Es decir, cuándo yo veo una mujer con silicona yo digo: “esta señora se pegó un código y está jugando dentro del código”.

Me parecen gravísimas las cifras sobre accidentes en cirugías estéticas, eso es mucho más arriesgado de lo que parece. Esa parte por mi amor a la vida no me gusta, me parece absurdo que alguien se muera de una complicación en una liposucción. A mí lo que no me gusta es que hay una especie de uniformización de la estética, la humanidad debería valorar más la diversidad.

POLÍTICA

¿Opina que los partidos políticos en Colombia son en realidad espacios de construcción y pensamiento, o son sólo soluciones electorales a corto plazo?
Bueno, digamos que históricamente expresaron diferencias e identidades contrapuestas, hubo mucha muerte.
Una vez terminado el Frente Nacional, no recuperaron el vigor filosófico y la capacidad de proponer proyectos suficientemente diferenciados. Ambos partidos tradicionales empezaron a utilizar metodologías o tecnologías tomadas del mercadeo. Hay muy pocos temas donde sigue habiendo una diferenciación sincera, lo demás es una especie de seguidismo a los que las encuestas dicen que la gente quiere oír.

¿Será que la política de Seguridad Democrática es efectiva como propuesta de solución del conflicto armado y social en Colombia?
Hay un alcance que es positivo pero hay límites. Yo pienso que eso tiene un cierto efecto disuasor. Es que si no se actúa también pedagógicamente sobre el tema de admirar la ley, admirar el estado de derecho, reconocer la Constitución como el gran acuerdo de los colombianos, si no hay expresiones complementarias al fortalecimiento de la Policía y el Ejército, la cosa no va a llegar lejos. Si no hay un fortalecimiento de la Fiscalía y de la justicia y, sobre todo, un mayor respaldo social a los fiscales, a los jueces, una especie de coincidencia en la presión entre el aparato legal y la de la sociedad, no van a haber soluciones.

Suponiendo que Uribe no es reelegido, ¿qué debería mantener el próximo gobierno para aprovechar lo avanzado en su gestión y qué debería ya desaparecer?
Lo que hay que mantener es la tendencia, por ahora, del crecimiento de la Policía y todavía, eventualmente, acrecentar un poco el Ejército, pero no ir mucho más allá de lo que ahora se ha acrecentado. Lo que hay que resolver en alguna dirección, ojalá constructiva y que no haga perder lo que se hizo estos últimos años, es el proceso con los paramilitares.

Es decir, lo que viene pasando últimamente es inquietante, casi dos años preparándose para la aplicación de la Ley de Justicia y Paz. Hay que hacer una pedagogía que evite que eso se repita.

¿Cuál es su proyecto de país?
Un país más zanahorio, un país donde no todo vale, un país donde la productividad se eleva mucho y permite realizar los ideales a la Constitución porque la gente no se mata y porque la gente no toma ciertos atajos. Un país donde ley y cultura están más cerca, donde las obligaciones legales son culturalmente respaldadas: pagar impuestos, respetar el ordenamiento territorial, respetar, obviamente, los derechos fundamentales de los demás. También donde culturalmente la ilegalidad es mal vista, donde las personas razonan y desaprueban que la gente arriesgue la vida por plata, que la gente le juegue a hacernos pasito con chantaje, hacerle daño cada una de las partes a otra.

Entonces, eso es como desmontar el país ilegal y construir un país amable.

¿Qué opina de legalizar el consumo de droga?
Cuando haya 100 familias que tengan la droga totalmente al alcance de los niños dentro de sus familias, hablamos. De pronto mi familia se vuelve la 101. Los costos de la adicción son demasiado altos y la adicción es demasiado impredecible, es como una ruleta rusa. 1 de cada 20 personas se vuelve adicta, adicta extrema, que toca tener otros seres humanos cuidándolos, protegiéndolos de sí mismos. Otro de cada 20 queda adicto, pero una adicción que maneja él mismo, entonces ahí medio cabe lo de libre desarrollo de la personalidad, el tipo se complica la vida pero no se vuelve una carga, igual los otros 18 se autorregulan. Entonces, quizá algún día haya ciencia suficiente para hacerle pruebas a la gente y decirle “usted no pruebe porque va a ser uno de los 20”, pero mientras tanto no puede ser una política pública.

Más sobre Antanas Mockus en www.partidovisionario.com

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