#ENTREVISTA: Javier Mamián: Nación-Mazamorra

 

En la ciudad blanca nos hemos topado con un artista que exprime la poesía y la música, hasta sus últimas consecuencias, convirtiéndolo en excusa y artificio, para rescatar aquello olvidado, que esta misma patria se encarga de sepultar.

Nación Mazamorra, es un proyecto criollo en el que se juega la vida sin remedio (Relato de Sergio Stepansky – Leon de Greiff), elogiando la sequedad y la inevitable tardanza (Todo nos llega tarde – Julio Flores) y se aferra a la tierra suramericana entre mariposas y alacranes (La alondra y los alacranes – Giovanni Quessep). Y con voz propia, Mamián canta una canción peligrosa; una comedia solar, que baja como agua por los Andes (Sombras solares).

¿En qué consiste Nación-Mazamorra?

Nación-mazamorra en primera instancia, es un proyecto músico-poético que consiste en la musicalización de poemas de poetas colombianos, en un formato acústico, el cual es parte de una trilogía en donde también están Ciudad-terremoto y El poeta boleta. En un segundo momento, es el experimento pedagógico de llevar la poesía colombiana a donde sea que se pueda llevar.

¿Cuál es el propósito y porqué construir una idea nación mediante la poesía?

Debe entenderse que la escogencia de estos poemas, ha sido porque de una u otra forma, me han enseñado qué es este país. Porque estos poetas vivieron antes que yo y plasmaron en sus poemas.  Es que la misma poesía me ha creado el sueño ingenuo de construir patria a través de la poesía. Eso me lo enseñó Rafael Maya y su proyecto de país católico. También me lo mostró, La Araucana de Alonso de Ercilla, o cuando Raúl Zurita dice muy sensualmente, que “Chile antes de ser país fue un poema” o Walt Whitman, cuando uno lo lee, siente que el sintió que con la poesía, se podía salvar un país sumergido en una guerra civil. Estas cosas son muy ingenuas, claro, pero así es la poesía y más aún, el poeta.

¿Desde dónde desarrollas tu idea músico-poética de nación?

Cuando leo poemas de León de Greiff o de Candelario Obseso, que tuvo la fuerza para escribir de la forma como hablaban los bogas del siglo XIX en una Colombia Goda y llena de lingüistas y filólogos como Rufino José Cuervo. Para mí esa es una proeza deliciosa, por eso y otras razones, creo que Candelario Obeso es nuestro Arthur Rimbaud. Lo que trato de decir, es que estos poemas para mí, dicen mucho de una nación. Uno ve la poesía de Julio Flores y Jaime Jaramillo Escobar y ve una nación conservadora, uno lee a Raúl Gómez Jattin y ve a un niño rebelde hijo de católicos. Quién sabe, lo más seguro, es que esto termine siendo una bobada más del siglo XXI y se olvide con el tiempo, igual estamos en la tierra del filósofo Carlos Vives, la tierra del olvido.

Acerca del Autor

Javier Mamián nace en la ciudad de Popayán, donde estudia Licenciatura en español y literatura en la universidad del Cauca. En el 2015 publica un libro de poesía llamado Sancocho Light, libro con el cual rompe los platos de su casa. Por otro lado, su adicción a la música va desde muy pequeño, pero no es sino en el año 2012, cuando por primera vez graba un LP llamado: Cinco relinchos y un arre mula, con el cual logra hacer solo un relincho. No es sino en el 2018, cuando en combinación de estos dos vicios, la poesía y la música, más la necesidad del ocio, que empieza su proyecto músico poético, llamado: Nación-mazamorra.

 

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