#Columna: Jugando en Cuarentena: Uncharted (1): El Tesoro de Drake

#Columna: Jugando en Cuarentena: Uncharted (1): El Tesoro de Drake

Jugando en Cuarentena: Uncharted (1): El Tesoro de Drake

Durante todo este periodo de aislamiento he tenido la oportunidad de rejugar títulos que probé hace algunos años y que, gracias a algunas plataformas como Steam y la PlayStation Store, pude descargar gratuitamente o comprar a muy bajo costo. Quisiera contarles mi experiencia sobre lo que he estado jugando en casa a través de una antología de textos llamada Jugando en Cuarentena, publicando reseñas cortas y opiniones muy precisas.

Iniciaré hablándoles sobre el primer lanzamiento de la saga Uncharted, una de las series de videojuegos más reconocidas y exclusivas de PlayStation, desarrollada por el estudio Naughty Dog desde el 2007 hasta el 2017. Para dimensionar la magnitud de su éxito, Uncharted ha vendido alrededor de 41 millones de copias en todo el mundo, convirtiéndose en una las franquicias indispensables de la marca y en toda una saga de culto para la industria.

¿De qué trata Uncharted? El juego nos sitúa en la piel de Nathan Drake, un aventurero en busca de tesoros que la humanidad había dado por perdidos. En esta primera entrega titulada “El Tesoro de Drake“, el objetivo es encontrar la leyenda de El Dorado, cuyas pistas, según su historia, habían sido enterradas en el ataúd del famoso pirata Francis Drake.

A partir de dicha premisa, el videojuego comienza a ser una aventura que combina acción, exploración y solución de acertijos influenciados por la estética de obras como Indiana Jones o Tomb Raider, dos referentes que ayudaron notablemente a la creación del tono y los escenarios. Además de su estilo, el videojuego procura establecer diferentes vínculos entre sus personajes con los que es posible familiarizarse rápidamente, convirtiendo a la historia en un ejercicio interactivos que oscilan entre la narrativa y la jugabilidad.

Lo bueno

  • Uncharted: El Tesoro de Drake es 100% acción. De vez en cuando el juego centra sus mecánicas en la resolución de puzzles, pero su razón de ser son los disparos y las zonas de combate, aspectos que, inevitablemente, logran entretener.
  • Teniendo en cuenta que el año de su lanzamiento supera una década y que el estudio desarrollador quería aportar al género de disparos en tercera persona, esta primera entrega es un título disfrutable, con puntos de partida básicos para ofrecer. Su guión es verdaderamente predecible, pero encaja con el ritmo y la estructura que el juego expone, sin muchos giros argumentales y sin vacíos inexplicables.

Es una obra que cumple con lo que promete y que logra divertir, si la intención es buscar una experiencia basada en una acción simple.

Lo malo

  • Uncharted: El Tesoro de Drake cae en un error que arruina por completo la experiencia y la fluidez de su jugabilidad: la repetición. El juego se vuelve tan repetitivo en sus mecánicas hasta el punto de volverse monótono. Los momentos de combate se basan en el mismo ejercicio de cubrirse, disparar, despejar la zona y avanzar a la siguiente, a través de un ritmo precipitado que no da tiempo para la exploración.
  • Si hay algo que me guste de un videojuego es que me brinde alternativas para realizar sus objetivos. Y esto es algo que no ofrece este primer título de Uncharted. La posibilidad de ejecución para despejar las zonas se basa obligatoriamente en los disparos. No existe la manera de identificar los patrones de la I.A para calcular una estrategia que permita avanzar.

Conclusión

Siendo el inicio de una saga, Uncharted: El Tesoro de Drake está medianamente bien. Impone su estructura básica de una forma muy dinámica y brinda muchas horas de acción y entretenimiento, pero cae en el error de repetir su fórmula desde el inicio hasta su final, sin la posibilidad de brindarle alternativas al jugador o jugadora.

Afortunadamente, dos años más tarde llegaría el segundo título de la saga, corrigiendo los errores de su pasado y lanzando lo que en mi opinión sería uno de los mejores juegos de PlayStation 3 hasta el momento.

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