Neo neo glam

Neo neo glam

or qué el o la chica tipo David Bowie que ves en la calle, está que arde ahora, aunque no sea una idea nueva (por más neo que suene)? Y, ¿por qué antes de que todos luzcan igual vale como opción para arriesgarse?
Bueno, para empezar importa desglosar neo-glam en la obviedad del neo (nuevo) y glam (glamour). Esta tendencia nació en Gran Bretaña, entre 1971 y 1974, como movimiento rock combinado con el mejor pop de los 60’s, letras salvajes con referencias sexuales, una apariencia muy expresiva, show, brillos y ambigüedad sexual, reflejada en una actitud descarada y provocativa.
Pensar en glam es plantear un fenómeno trasversal que cruza campos estéticos en la música y en lo visual. Siendo ahora más sobrio y menos exagerado,  es acorde con la estética indie, término que proviene de la palabra independent refiriéndose a una reinterpretación que hace una persona de cualquier elemento estético o cultural. Así que ya no se ve en la calle como en las fiestas indumentarias de los pioneros Marc Bolan, David Bowie o Gary Glitter de los 70’s  usando conjuntos de leopardo, accesorios de plumas, plataformas, mallas futuristas, súper peinados y máscaras de maquillaje. Aunque la moda tiene un comportamiento cíclico, no establece una repetición fiel y exacta de los referentes, sino que en cada re-contextualización va implementando elementos propios del presente en que se ubica y el glam no es una excepción. Ahora hablamos de Ladytron como un grupo que adoptó su nombre de un tema de T-Rex (con Marc Bolan) creada en los años 70. De igual manera se habla de Twisted Sisters  en los años 80 y de Scissor Sisters en la actualidad. Sin embargo ninguno  es igual al otro.
El revival actual del glam en ámbitos musicales explora territorios en la electrónica, el pop y algo de rock. En términos visuales nos muestra siluetas y formas que aunque brillantes y voluminosas, son tímidas respecto a los excesos de los años 70 – 80 del glam metal o hair rock.
Si el glam te apasiona, no clones a Ziggy Stardust. Es clave saber utilizar todos los componentes, no necesitas un kilo de maquillaje encima o un traje ultra-futurista de la piel más exótica u otros excesos que crucen tu mente porque si. La actitud glam ahora tiene que ver más con tomar esos exquisitos recursos estéticos que unos genios nos regalaron hace unas décadas para orientarse a explorar sentimientos humanos que crucen géneros, evidenciando una naturaleza única y salvaje. Encontrando poder cuando se cuestiona al opresor y se seduce,  hombres y mujeres fortalecidos por lo teatral de su performance adoptaron características reconocibles como son el cuero, materiales sintéticos brillantes, cortes entubados, ceñidos al cuerpo, fluorescentes, talles altos, decoloraciones, brillo, tacones, maquillaje eléctrico y todo con sentido contemporáneo, mezclándolos sin convertirse en una deprimente anacronía que nadie disfrute hoy.
Así que ponle color a tu guardarropa, combina materiales y texturas sin miedo que sin duda ahora hay espacio para el neo glam.
Foto: Erika Vladivia - KEPASALOCO

Foto: Erika Vladivia - KEPASALOCO

¿Por qué el o la chica tipo David Bowie que ves en la calle, está que arde ahora, aunque no sea una idea nueva (por más neo que suene)? Y, ¿por qué antes de que todos luzcan igual vale como opción para arriesgarse?

Bueno, para empezar importa desglosar neo-glam en la obviedad del neo (nuevo) y glam (glamour). Esta tendencia nació en Gran Bretaña, entre 1971 y 1974, como movimiento rock combinado con el mejor pop de los 60’s, letras salvajes con referencias sexuales, una apariencia muy expresiva, show, brillos y ambigüedad sexual, reflejada en una actitud descarada y provocativa.

Pensar en glam es plantear un fenómeno trasversal que cruza campos estéticos en la música y en lo visual. Siendo ahora más sobrio y menos exagerado,  es acorde con la estética indie, término que proviene de la palabra independent refiriéndose a una reinterpretación que hace una persona de cualquier elemento estético o cultural. Así que ya no se ve en la calle como en las fiestas indumentarias de los pioneros Marc Bolan, David Bowie o Gary Glitter de los 70’s  usando conjuntos de leopardo, accesorios de plumas, plataformas, mallas futuristas, súper peinados y máscaras de maquillaje. Aunque la moda tiene un comportamiento cíclico, no establece una repetición fiel y exacta de los referentes, sino que en cada re-contextualización va implementando elementos propios del presente en que se ubica y el glam no es una excepción. Ahora hablamos de Ladytron como un grupo que adoptó su nombre de un tema de T-Rex (con Marc Bolan) creada en los años 70. De igual manera se habla de Twisted Sisters  en los años 80 y de Scissor Sisters en la actualidad. Sin embargo ninguno  es igual al otro.

El revival actual del glam en ámbitos musicales explora territorios en la electrónica, el pop y algo de rock. En términos visuales nos muestra siluetas y formas que aunque brillantes y voluminosas, son tímidas respecto a los excesos de los años 70 – 80 del glam metal o hair rock.

Si el glam te apasiona, no clones a Ziggy Stardust. Es clave saber utilizar todos los componentes, no necesitas un kilo de maquillaje encima o un traje ultra-futurista de la piel más exótica u otros excesos que crucen tu mente porque si. La actitud glam ahora tiene que ver más con tomar esos exquisitos recursos estéticos que unos genios nos regalaron hace unas décadas para orientarse a explorar sentimientos humanos que crucen géneros, evidenciando una naturaleza única y salvaje. Encontrando poder cuando se cuestiona al opresor y se seduce,  hombres y mujeres fortalecidos por lo teatral de su performance adoptaron características reconocibles como son el cuero, materiales sintéticos brillantes, cortes entubados, ceñidos al cuerpo, fluorescentes, talles altos, decoloraciones, brillo, tacones, maquillaje eléctrico y todo con sentido contemporáneo, mezclándolos sin convertirse en una deprimente anacronía que nadie disfrute hoy.

Así que ponle color a tu guardarropa, combina materiales y texturas sin miedo que sin duda ahora hay espacio para el neo glam.

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