¿Crítica literaria o merchandising?

¿Crítica literaria o merchandising?

Foto: Beatrice Aguirre - ETAKANO.COM

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El Grupo Editorial Planeta con la compra de la Casa Editorial El Tiempo y el Grupo Prisa actual propietario del Canal Caracol que también es dueño de importantes casas editoriales como Santillana de España, le dieron un mordisco grande a la torta del mercadeo de libros en Colombia.

En términos de objetividad noticiosa, el negocio puede beneficiar al país ya que —se supone— los intereses económicos nacionales ya no tendrán injerencia en el periodismo y la difusión de noticias de Política, Orden Público, Economía, Panorama Nacional, etc., pero en la Agenda Cultural, uno de los espacios en los que los colombianos podíamos confiar para la elección en la compra de libros pasará a ser un plegable o volante promocional permanente.

Los colombianos en su mayoría no tienen hábitos sanos de lectura especialmente por los precios de los libros. El colombiano promedio escasamente accede a otras formas de cultura y entretenimiento como la televisión y el cine, razón por la cual no invierten en literatura. Los pocos libros que leen los compran pirateados en las esquinas y semáforos, casi siempre a 10 mil. Algunos ni siquiera leen el periódico, se conforman con leer en el baño, sentados en el inodoro, las etiquetas del champú y la crema dental, una y otra… y otra vez.

Pero ese es otro tema que nada tiene qué ver con la negociación de los medios a las gigantes editoriales que a partir de ahora nos harán sus recomendaciones de lectura.
No deberá entonces tomarnos por sorpresa ver al final de la emisión de Noticias Caracol que Los caballeros las prefieren Brutas se convirtió por arte de magia en el libro mejor escrito de los últimos tiempos por la célebre escritora de humor Isabella Santodomingo. Serán exitazos: Crónicas de SoHo y El Zahir la última pecueca de Cohelo. Tampoco nos sorprenderá leer al final de un breve lateral donde describen la destreza narrativa del best seller de Andrés López El cartel de los sapos con un descuento promocional en el cual le incluyan el devedé de la telenovela Sin tetas no hay paraíso por la compra no pirata del librito.

La campaña contra la piratería ahora incluirá suculentas recompensas para quienes denuncien este delito y lleven a la captura de los capos de la piratería de libros, vaya uno a saber si las paguen o no, o si terminen siendo falsos positivos al mejor estilo de nuestra Fuerza Pública en desarrollo de la llamada política de seguridad democrática.
Lo cierto es que a los colombianos, en términos de crítica literaria, nos metieron una goleada vergonzosa y de nada sirve echar al técnico que nos llevó a esta instancia porque “ya no hay tiempo de llorar”. Los colombianos que buscábamos las recomendaciones para comprar libros ahora nos sentimos como hinchas estafados.
Tendremos que aprender a escoger nuestras lecturas con criterio propio, sin dejarnos influenciar por los crítico-mercaderistas-impulsadores que tienen a cargo dichos espacios en los periódicos y noticieros, haciendo caso omiso a las provocativas ofertas de “pague uno y lleve dos”, o “por la compra del libro de la semana le regalamos la biografía no autorizada de doña Lina, la triple primera dama de la nación y sus recomendaciones para estar al último grito de la moda”.

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