#Educación: De entrada, ‘Chanchullo’ para mí, gracias.

#Educación: De entrada, ‘Chanchullo’ para mí, gracias.

De entrada, ‘Chanchullo’ para mí, gracias.

De entrada, ‘Chanchullo’ para mí, gracias.

 

Recientemente he tenido diferentes almuerzos, donde mi charla con los comensales ha entrado en competencia con el audio de las noticias, emanadas por el típico televisor sintonizado en el canal de la R o el de la C. Noticieros inmortales que en mi niñez duraban media, ahora son casi de dos horas y media.

Emisiones que ya nos tienen acostumbrados a los cortometrajes delincuenciales captados por las cámaras de seguridad en calles, tiendas de barrio, avenidas y demás lugares públicos. Imágenes que por años nos han llevado a pensar que estamos ‘en la inmunda’ y que de ella no saldremos nunca. Que nuestras ciudades son de lo más peligroso del planeta Tierra y que debemos vivir desconfiados y atemorizados por siempre. Motivadores indiscutibles para votar por todo el que nos prometa el santo grial de la seguridad ciudadana.

Cargamos esa piedra, como Sísifo, cuesta arriba solo para verla rodar de regreso y tener que ir a recogerla para llevarla de nuevo hasta la cima. Y en eso nos la pasamos. Tanto que ya es parte integral del paisaje y viene estándar en el paquete que se recibe cuando se nace en Colombia.

Sin embargo, últimamente los videos caseros de rateros y bandoleros, les han abierto el paso a informes que hacen eco de las graves denuncias de corrupción, que socavan aún más nuestra ya vulnerable identidad de país y que ponen siempre en medio del huracán a poderosos, muy poderosos, dirigentes del país, solo para que hagan windsurf.

Manipulación mediática

De la investigación uribiana por el escándalo de la manipulación de testigos, hasta el ‘sí sabía/no sabía, recargado del elefantoso 8000 samperiano, y con el actual fiscal con lengua de grueso calibre como main-carácter; estos noticiarios de la R y la C, nos sirven buena ‘chanchulla’ de entrada cada mediodía ¡Y es ahí donde está el peligro!

Como alguna vez escuché decir a un amigo ‘el ladrón de la calle le roba a usted el reloj y el celular; pero el político y el empresario corrupto, se quedan con su salud, la educación suya y de sus hijos y ahora también con sus vías’. Por lo que dejar que se convierta en paisaje la información en masa que los de la R y de la C nos embuten en cada comida sobre estos casos tan demoledores, es aceptar que además de la educación, la salud y la infraestructura, también se queden con el ánimo de levantarnos a luchar por hacer del país un lugar mejor. Que nos hurten el deseo propio de crear, de innovar, de trabajar duro. Porque la conclusión simplemente será ¿para qué? Si a esto se lo llevó el putas (y aquí estoy siendo mucho más decente que el fiscal).

¡Pilas! Porque, aunque suene a cliché recalentado, los que no estamos enredados entre esas ardorosas sábanas mojadas por el desenfreno pasional que siente el poder político por el poder económico, y viceversa, somos muchos más.

Es usted y solo usted, el único responsable de evitar que le pinten un bosque y lo lleven de la manita a perderse en él. Y ya perdido en él, de hacer como si viviera por siempre feliz, alienado completamente de pensamiento y las acciones críticas que estos hechos le deben suscitar.

Escrito Por: Javier A. Perdomo W.

Ilustración Por: Johanna Gutierrez.

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