Educación: Reflexiones para la consciencia del emprendedor

Educación: Reflexiones para la consciencia del emprendedor

reflexiones para el emprendedor

Reflexiones para la consciencia del emprendedor

“La excelencia no es producto de las circunstancias. La excelencia es una elección consciente.”

Jim Collins – Good to Great: Why some companies make the leap and others don’t. NY 2001

“Un famoso samurái fue una vez a ver a un monje anciano. –Monje– ladró el samurái, con la voz de quien está acostumbrado a que le obedezcan al instante –enséñame del cielo y el infierno.

El monje miró al poderoso guerrero y le respondió con sumo desdén:

-¿Que te enseñe sobre el cielo y el infierno? Nada puedo enseñarte. Eres un tonto. Eres indecente. Eres una deshonra, una vergüenza para la estirpe de los samuráis. ¡Fuera de mi vista! ¡No te tolero!

El samurái se puso furioso. Con el rostro enrojecido por la ira, incapaz de pronunciar una palabra, desenvainó su espada para matar al monje. El monje miró al samurái fijamente a los ojos y le dijo suavemente:

-Eso es el infierno.

El samurái quedó paralizado, comprendió cuán piadoso era aquel monje que había arriesgado su vida para explicarle qué era el infierno. Bajó la espada y cayó de rodillas ante él, lleno de gratitud. Entonces el monje dijo suavemente:

-Y eso es el cielo.”

Parábola Zen.

“La diferencia fundamental entre un hombre común y un guerrero, es que para el guerrero todas las circunstancias son un desafío, mientras que para el hombre común son una bendición o una maldición.”

Don Juan Matus, chamán Yaquí – Carlos Castaneda, Tales of Power. NY 1992.

Las anteriores son algunas citas que he seleccionado para esta edición de la Revista El Clavo. Pertenecen al libro: La Empresa Consciente de Fredy Kofman, que él utiliza para contextualizar y hacerle ver al lector, que las organizaciones creadas por el ser humano son extensión de sí mismo, y por ende, reflejo absoluto de su espíritu. Un libro de indispensable lectura para quienes deseen vivir su vida profesional con plena conciencia e intensidad.

“Mientras recorría los senderos (en una caminata por el Himalaya) me cruzaba con muchas personas. En los Estados Unidos habríamos podido intercambiar una sonrisa o un cordial saludo. O tal vez simplemente nos habríamos ignorado. Pero en Nepal es diferente: las personas unen las palmas de sus manos delante del pecho, inclinan levemente la cabeza y dicen ‘namasté‘”.

En sánscrito “namasté” significa “me inclino ante ti”. Es más que una expresión de cortesía, hay en ella una profunda consciencia del otro. “Namasté” también puede traducirse como “saludo a la luz divina que brilla en ti”. Cuanto más pronunciaba este saludo, más lo valoraba. Advertí que me inspiraba a actuar con benevolencia. Es difícil ser rudo con una persona después de haberse inclinado ante ella… Ya de regreso, adopté ese saludo en casa, aun sin utilizar la palabra en sánscrito. Cuando digo: “¡Hola!”, pienso “saludo a la luz divina que brilla en ti”. En secreto le digo “namasté” a mi familia, a mis amigos, a mis colegas, a mis clientes, e incluso a mi perro. Y así, al fin de este viaje (la lectura del libro), mientras se prepara para entrar en el mercado con vocación de servicio (la enseñanza cumbre de toda la lectura), me inclino ante usted. Puedo ver la luz divina que emana de su ser. “Namasté.”

Fredy Kaufman – La Empresa Consciente, Penguin Random House Grupo Editorial SAS, Bogotá D.C 2016.

 

 

Escrito Por: Javier A. Perdomo W.

Ilustración Por: Johanna Gutierrez.

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