El romance de Uribe y Chávez

El romance de Uribe y Chávez

Ilustración:Angélica Velasquez - DRAGON CHAMBER

Un día salen por televisión con la cara roja y la voz quebrada despotricando del otro y al siguiente día aparecen abrazaditos en todos los periódicos. Pero no son divas de cine o caprichosas estrellas de rock, sino los presidentes Álvaro Uribe Vélez y Hugo Chávez Frías, quienes parece que a pesar de sus diferencias no pueden vivir el uno sin el otro.

Y es que en lugar de perjudicarse mutuamente, parece que se ayudaran. Cuando en Colombia la guerrilla no asusta tanto como antes y algún escándalo amenaza con salpicar a Uribe (otra vez), sale Chávez con alguna excentricidad que pone a todo el mundo a mirar para donde el vecino. Entre los uribistas, Chávez parece ser un loco más malvado y peligroso que Skar, el que mató al papá del Rey León, y se santiguan agradecidos de que tengamos a Uribe para protegernos de semejante amenaza. De la misma forma, los chavistas ven en Uribe a un obediente servidor del régimen imperialista gringo, capaz de prestar el chuzo para que los espíen y después los invada la CIA, la DEA, los Marines o incluso peor, Jaime Baily (quien no pasa día en que no llame a Chávez “dictadorzuelo grotesco de tercera” en su programa).

Tal vez se deba a que la forma como manejan el poder es completamente diferente. Por ejemplo, mientras que el presidente Uribe fue elegido democráticamente por una aplastante mayoría, Chávez… también. Bueno, pero cuando ese tiránico dictador que es Chávez acabó poniendo a sus amigos en el congreso y cambió abusivamente la constitución para hacerse re-elegir por otro período, Uribe… ehh… también.

Sin embargo, en lo que sí son muy diferentes es en la forma como manejan a la opinión. Chávez desprecia los mecanismos institucionales de la democracia participativa y prefiere llegar directamente a las masas con discursos populistas en un programa de televisión (Aló, presidente), mientras que Uribe hace consejos comunitarios transmitidos en directo por el canal estatal que son muy diferentes porque… ¡son hechos en Colombia y no en Venezuela! Bueno, pero no se puede negar que el discurso populista de Chávez (con sus acciones efectistas de corto plazo) le han ganado en Venezuela más amigos entre las clases populares que entre los intelectuales, cuando acá en Colombia los caricaturistas y columnistas más conocidos que sí ven más a largo plazo piensan igual que el pueblo porque… pues… ¡porque están felices con el rescate de Íngrid!

Está bien, soy un fracaso, no soy capaz de argumentar que Chávez y Uribe sean tan diferentes, pero el hecho de que cada uno de ellos se venda como el polo opuesto del otro (con tipos como Jaime Baily o Juan Manuel Santos dándoles pedal) nos hace verlos como una pareja dispareja. Lo cierto es que les conviene más llevarse bien (al menos de dientes para afuera) porque Colombia y Venezuela son importantísimos socios comerciales del otro. Además, es preferible tener relaciones, así sean fingidas, con un vecino con una ubicación tan estratégica militarmente para tener ojos y oídos al otro lado. Y por último, ¿qué mejor que un vecino peligroso para que el guardián no se quede sin trabajo? Por todo esto, muy seguramente tendremos a la parejita de Chávez y Uribe sonriéndose en público y haciéndose pistola en privado por un buen tiempo.

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