Eva sin pecado concebida

Al principio Dios creó el cielo y la tierra. Así inicia la historia del génesis, la creación de todo lo habitado en la tierra: animales, hombre y mujer a imagen y semejanza de Dios; Adán y Eva, pioneros de la humanidad. Eva, gran iniciadora del pecado original y Adán, seguidor de Eva en esa nefasta decisión, constituyeron el pecado y marcaron el hito de la historia de la humanidad. Pues bien, retomemos el origen e indaguemos en el pasado, quizás así, podrán entender qué pasó realmente.

Perdí la cuenta de mi edad. Dejé de contarla cuando las primeras canas empezaron a aparecer y mi silueta se empezó a perder, mis ojos, con rezagos del pasado, comenzaron a crear grietas irreparables, y mis oídos empezaron a disipar la habilidad de escuchar la historia y la vida, pero, sobre todo, dejé de contar el paso del tiempo cuando me sumergía en la desagradable actualidad: condenada y miserable. Yo les quiero confesar algo, y es que siempre dudé de las palabras de aquella divinidad suprema que nos habló en los primeros días, pues si bien era nuestro padre, apuntó todo el tiempo, y fue bastante enfático en repetir mi procedencia: venía de la costilla de Adán. ¡Pues claro que no podía ser! más no pude refutar, aún.

Adán se la pasaba durmiendo todo el tiempo, y si no era durmiendo, era poniéndole el nombre a los animales, yo lo acompañaba de vez en cuando, pero la idea de aquel padre celestial siempre retumbaba en mi cabeza, y es  que no puede ser posible que fuese creada para calmar el aburrimiento de Adán, debe de existir otro propósito, ¡por supuesto que debe haberlo!, pero por más que pensara no encontraba razón alguna, y es allí donde pude entender el porqué de aquella situación: no tenía ninguna posibilidad de pensar y tener conocimiento, y eso era desastroso, así que me fijé en el fruto prohibido, aquel que nos era negado, porque para mí, en toda esa parafernalia del Edén armonioso y maravilloso existía gato encerrado, y ¡sí, lo comí!, ¡y no, no obligué Adán! Él solito tomó la iniciativa, y lo hizo por celos al conocimiento que yo tenía ¡estoy segura! pero se acobardó y luego me echó toda la culpa a mí, ¡por eso me separé! Pues bien, después de eso me tocó bastante duro, pero bueno, comprendí el contexto y el porqué esa divinidad enfatizaba tanto mi procedencia, mi conclusión fue bastante reveladora y un tanto perturbadora: aquel Edén fue creado en palabras, esa historia nunca fue real, yo no vengo de ninguna costilla, ni de nadie. Eso se lo inventaron para ejercer dominio, esa semilla de recuerdo no es real, la implantaron en mi mente pero no es real, fue una historia creada y sembrada, y yo la tenía, pero la maté, ¡la asesiné, la erradiqué!, cuando elegí buscar el conocimiento ¡y no, no soy pecadora! eso fue cuento viejo y mal contado.

Por: Lina M. Palechor

Ilustración por: Daniela Cardozo

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