Gomas gratis

Gomas gratis

Recuerda lo que dicen por ahí: “las peores tusas las causan las relaciones que nunca han existido” y tienen razón, porque el dolor de la frustración es grande.

Foto: Beatrice Aguirre - ETAKANO.COM

Todos nos hemos ‘engomado’* alguna vez, algunos más que otros. Las gomas vienen en distintos sabores, colores y formas, al igual que el mal de amores. La vaina no está en el tipo de goma, sino en qué circunstancias se adquiere. Lo complicado no está en conseguirlas, porque hasta con el vecino las puedes encontrar, sino el momento en que esa goma no es compartida y pasa de ser dulce y colorida para a ser una masa pegajosa, grisácea e insípida, que lo único que hace es estorbar… porque sencillamente tu goma no es bien recibida.

Ahí es donde empieza la tusa, cuando la goma no es correspondida —cuando te enamoraste solita o solito— cuando ese sin fin de emociones y sentimientos no resultan ser más que “tus sentimientos, tus ilusiones y esperanzas” puestas en alguien que no está interesado en compartir las suyas contigo. No es que esa persona sea egoísta, sino que en ningún momento te pidió nada… nunca te dijo que iban a ser la pareja de moda o que quería pasar el resto de su vida a tu lado —tal vez ni te miró—, tú lo inventaste, creíste que era así, leíste mal las señales y te convertiste en aquellos del “amor imaginario” que se enamoran de una figura y creen que su amor está donde es, sin saber que está en el lugar equivocado.

Esas son las peores gomas, las que son gratis, tan regaladas que quienes las generan ni se dan cuenta de que te deleitas con ellas. Sin embargo, te lastiman, te dejan el corazón en pedacitos. Aunque… puedes arriesgarte a ofrecer tu goma con la esperanza de que vas a ser correspondido —con fe—, también puedes guardarla en lo más profundo de tu ser y sólo ser feliz con tener cerca a esa persona, acompañarla cuando más lo necesite —sin arriesgarte— manteniendo tu goma oculta, como muchos. No es que no seas valiente, simplemente no quieres dar un paso en falso… seguro piensas que es mejor tenerlo cerca como amigo, que lejos, como cualquiera. O puedes abandonarla —aunque duela y cueste— porque recordaste aquella frase tan común que dice que “para el amor se necesitan dos”y no quieres seguir viviendo de algo que no tiene pies ni cabeza, que te lastima y después de un sin fin de intentos, aún estás igual que al inicio, solo y con mucho amor para compartir.

Igual… no dejará de ser una goma que te producirá nostalgia, dolor, ansiedad, esperanza y… tusa, porque así digamos que no, ese dolorcito que sentimos o la frustración de no estar con quien queremos está ahí, en algunos más visibles que en otros, y no se irá a menos que cerremos ese capítulo de desamor, con esperanza o sin ella.

Recuerda lo que dicen por ahí: “las peores tusas las causan las relaciones que nunca han existido” y hasta tienen razón, porque para purgar una tusa puedes romper todo lo que te ha dado… ¿y si no te ha dado ni una mirada? Puedes llorar porque te abandonaron… ¿y si nunca te acogieron?

Piensa muy bien qué deseas para tu vida, si quieres ser esclavo de sentimientos, si no te importa soñar con alguien que en sus sueños tenga a otra persona —¡sólo imagínalo!—, conformarte con una mirada, con un saludo y esperar pacientemente a que él o ella descubran que hay alguien que los espera desde hace tiempo. Eso sólo lo decides tú…

(*) En el argot popular, dícese de quien que anda tragado, súper enamorado.

Comentarios

comentarios