¿Las tetas son el paraíso?

¿Las tetas son el paraíso?

Al hablar de belleza es bueno recordar que el concepto varía según la época y la cultura. Por ejemplo, en la Edad Media se consideraban bellas a las mujeres “robustas” con caderas y senos grandes. ¿Por qué esto?, tal vez porque estar “bien alimentada” reflejaba un status social. Si vamos a épocas más recientes como los años 50 y 60 del siglo pasado, las mujeres que eran objeto de admiración en el cine y las pasarelas no tenían precisamente el biotipo escuálido y delgado de las actuales, ellas eran también robustitas.

Ilustración: Raquel Muñoz - EL CLAVO

En Europa actualmente no están muy de moda las mujeres con busto grande, mientras en América la tendencia está muy marcada. En un país como el nuestro la misma tendencia varía de acuerdo con la cultura de la región, un ejemplo, son los gustos de las mujeres y los hombres por el tamaño de los senos en Cali donde gustan grandes y se exhiben, mientras en Bogotá la exhibición de unas ‘tetas’ muy grandes puede ser un símbolo de “lobería”.
Sin embargo, nadie puede negar que la tendencia mayor en nuestro medio es que una mujer tenga los senos grandes, si no fuera así, los cirujanos plásticos perderían el 40% de sus procedimientos.
Pero ¿por qué las mujeres quieren las ‘tetas’ grandes desde edades muy tempranas? Puede haber una explicación científica, y es que los machos prefieran a las hembras de caderas y senos grandes de manera instintiva porque pueden ser más aptas para la reproducción y la amamantación (aunque el último aspecto es un paradigma ya que el volumen de leche producido por una madre no es necesariamente proporcional al tamaño de sus senos).
Pero el aspecto que más pesa tiene que ver con el gusto que tienen los hombres de nuestro medio por las mujeres con grandes senos (asociado, posiblemente, al primer aspecto), además socialmente unos senos de silicona en una “niña” dan el status —de lobería, traquetismo, plata o como se entienda— que conlleva a la aceptación de sus amigos. No hay que negar que esto pesa bastante cuando una quinceañera decide que de “regalo de 15” no sea una fiesta, ni viaje, sino agrandarse las ‘tetas’.
De igual manera, hay algunas características físicas que justifican, hasta cierto punto, una cirugía de implantes mamarios con silicona. Por ejemplo, cuando la “niña” tiene sus caracteres sexuales secundarios (senos y grasa en la caderas) poco desarrollados, producto de alguna enfermedad o simplemente por herencia, ocasionando problemas de autoestima en la etapa más crucial de la vida de un adolescente.
Sin embargo, como toda cirugía, ésta trae consigo riesgos de complicaciones, aunque poco frecuentes, que rara vez ponen en peligro la vida de la paciente y que hay que tener en cuenta. Un ejemplo son el encapsulamiento, proceso de cicatrización muy doloroso que implica una especie de “rechazo” de la prótesis mamaria, también están los procesos de cicatrización inadecuados, infecciones, ceromas o simplemente el dolor.
Todos estos riesgos crecen exponencialmente cuando el procedimiento no lo realiza un médico especialista en cirugía plástica calificado y en una clínica habilitada por la secretaria de salud. Sin mencionar, los costos que se derivan de estas complicaciones que no son cubiertas por el plan obligatorio de salud, por lo que es conveniente tener una póliza de complicaciones de procedimiento estéticos.
Cuando una adolescente se enfrenta a un deseo de aumentar del tamaño de sus senos, creyendo que de esta forma alcanzara el paraíso, debe reflexionar muy bien sobre la conveniencia y sus motivadores, contar con el consentimiento de sus padres y la orientación adecuada de profesionales.

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