No serás famosa, pero todo va estar bien

Yo no sé ustedes, pero estoy cansada de entrar a las redes sociales a que me vendan o me recomienden sobre una marca. Si revisamos rápidamente una red social como Instagram podremos verque las mujeres son las que principalmente hacen todo el tema de recomendar productos. No tengo nada contra ellas, ni contra su trabajo, ni sobre  la manera en como muestran sus vidas. Cliché o no, cualquier trabajo es digno, sin embargo, uno empieza a preguntarse por las mujeres que están, o bueno, estamos del otro lado del celular. Claro está, que podría escoger no verlas y ya, pero sé que muchas lo hacen por eso decidí escribir sobre esto.

Existen estudios que han demostrado cómo las redes y principalmente Instagram han sido causantes de baja autoestima en muchas adolescentes convirtiéndose inclusive en la red social más perjudicial para la salud mental de las jóvenes. Dos organizaciones británicas de Salud Mental, realizaron un estudio dirigido por Royal Society for Public Health (RSPH) y por el Young Health Movemen. Los resultados de este estudio arrojaron que 1,500 personas entre los 14 y 24 años de edad mostraban altos niveles de ansiedad y de poca satisfacción consigo mismos.

Nunca se pensó poder tener acceso a la vida de una manera tan detallada como con las redes sociales. Basta con abrir una red para vivir de una manera virtual la vida de otras personas. Muchas famosas o influenciadoras muestran sus vidas, y estas son situaciones que, si no somos seguras de nosotras mismas, terminarán afectando nuestra autoestima y verdadera identidad. Las redes sociales son hoy, erróneamente, otra realidad por la que muchas mujeres hemos sufrido de baja autoestima y es que en vez de servir para fortalecernos como género, las redes se han convertido en un escenario para la competencia recompensada por likes y comentarios, bien sea por lo que pensamos, lo que hacemos o como somos.

Las redes despiertan ese sentido heroico de querer ser alguien reconocido, de dejar una huella, de generar impacto por lo que hacemos o cómo somos. Ese sentido heroico es muy común en nosotras las jóvenes pero no se debe mezclar con la fama ni con querer tener una vida perfecta, porque ahí es donde entra la frustración.

Esta es una invitación para dejar de buscar la aprobación de nosotras en otras personas, de poner nuestra satisfacción en manos de un número de likes y de sabotearnos a nosotras mismas comparándonos con otras. Seamos nosotras mismas, no la mejor versión como en muchas partes se dice, sencillamente seamos y aceptémonos. Lastimosamente, las redes se han convertido en otra realidad, un mundo que creemos que es cierto, un mundo en donde las personas muestran los mejores momentos de su vida, no sus fracasos ¿Y que es una vida sin fracasos? Una mentira, entonces ya basta de dejar nuestra autoestima en manos de terceros, y en manos de una red social. Las redes sociales son sencillamente eso, redes, no significan tu vida ni dicen el éxito que tienes.

No es necesario que contribuyas a una gran causa, no es necesario que cures todos los males del mundo, no es necesario que seas famosa y promuevas muchas cosas, no es necesario que tengas muchos seguidores. Las cosas verdaderamente importantes no radican en tu fama sino en el propósito que le des a cada cosa que hagas.

Escrito por: Paula Hernández

Ilustración por: Cristina Ramírez

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