#Temática: GAMOFOBIA

#Temática: GAMOFOBIA

gamofobia

GAMOFOBIA

“Persistente, anormal e injustificado miedo al matrimonio”

“Hasta que la muerte nos separe”, una frase que asusta a cualquiera, y no solo porque lleve la palabra “muerte” (enemiga natural del ser humano); ni porque en el caso de las mujeres, seamos (también naturalmente) nerviosas. Esta extraña fobia no excluye género, ni condición.

Extraña, sí. ¡Pero no loca! Al fin y al cabo, pocas veces nos jugamos la vida a la suerte de esa manera; ya que, aunque algunos no lo crean, es ésta la que rige en muchos matrimonios; ya que, sabemos que la convivencia con otras personas no es “pan comido” y al respecto tenemos un excelente y completo curso a través de los majestuosos “realities” de televisión.

Es que atarse a alguien de por vida, ver el mismo rostro cada mañana al despertar (¡y en el estado más puro!), criar juntos a los hijos; tener la certeza de que el amor no morirá, ni con el paso del tiempo y sus secuelas en el cuerpo. Aprender a vivir con los defectos y manías de la otra persona: los que ya le conocemos, más los que están por llegar… ¡Hasta el más enamorado puede dudar! porque bastante hemos escuchado que “de amor nadie vive”.

Pero hay una clase de gamofóbicos muy especial y se trata de quienes se dan cuenta de su condición justo el día más inapropiado: el de su boda. Todos sabemos del tema y hemos visto conmovedoras escenas en el cine o en la televisión, del novio o de la novia plantados en el altar; acompañadas de melancólicas canciones en inglés. Es un tema trillado pero que no deja de impactarnos, porque nos lleva a imaginar cómo sería si nos ocurriera lo mismo.

De la ficción a la realidad

Aunque cabe recalcar, que tan emocionante acto, no solo hace parte de la ficción. En 2004, el mismísimo Iván Zamorano (famosa estrella del fútbol chileno) se quedó esperando a su novia María Eugenia Larraín en el registro civil. Ella jamás apareció. Pero, días después, manifestó que se encontraba en España y aclaró que había roto con el futbolista una semana antes, y que, sin embargo, él había guardado la esperanza de recuperar su relación hasta ese día.

Pero, no crean que la gamofobia es un asunto de estrógenos. A los hombres también se les puede “hacher achí”, como al famoso actor Ben Affleck; quien después de comprometerse con JLo, pocos meses antes de la fecha acordada; manifestó que había decidido romper con la cantante porque sentía que lo “asfixiaba”. Y como él, aunque menos famosos, novios fugitivos (algunos más literales que otros) abundan en foros y páginas de Internet, entre conmovedores relatos de sus damnificadas y entusadas ex novias.

Razones tendrá cada quien, y aunque parezca un acto de cobardía, yo considero que se necesita valentía para romperle el corazón de esa manera y en público, a quien nos ama. No juzgo, pero tampoco defiendo a esas personas que, en este momento y en algún lugar del mundo, pueden estar corriendo asustados y vestidos de etiqueta. Evidentemente, una decisión acelerada ante el destello de un anillo o un vacío en la relación que se omite y omite; se puede hacer tan evidente, como para llevarnos a entrar en pánico, y huir presos de la gamofobia.

 

 

Escrito Por: Lorena Arana.

Ilustración Por: Johanna Gutierrez.

 

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