#Temática: Sufre mamón, devuélveme a mi infancia…

#Temática: Sufre mamón, devuélveme a mi infancia…

sufre mamón, devuélveme a mi infancia

Sufre mamón, devuélveme a mi infancia…

Decidida a quedarme en los 90´s

No van a encontrarme en el presente, estaré pensando dentro de mi cuarto de escape llamado los 90’s. Todo solía ser más fácil cuando despertaba a las 7 a.m. para ver Recreo en Disney o Las Chicas Superpoderosas en Cartoon Network. Siempre deseé ser Spinelli o Bellota, nunca me llamó la atención ser vanidosa como BomBom o tierna como Burbuja. Desde pequeña quise ser fuerte, atrevida y segura, que nadie se metiera conmigo como lo hacían con Spinelli al jugar o Bellota al pelear.

No tenía obligaciones, sólo estudiar, pero ya mentalizaba propósitos. A mis padres les agradezco mi amor por la música, mi madre me enseñó el rock con Don’t Speak de No Doubt y al ver los videos musicales de MTV, ellos me introdujeron a una etapa de rebeldía y clarividencia. Mamá, al final no sólo fue una fase.

Por otro lado, mi padre me instruyó la compasión, el romance y la cursilería con el pop y la balada. El hacer aseo nunca fue tan divertido como en ese momento. Tomaba la escoba, me encerraba en un mundo donde imaginaba que el palo era “el amor de mi vida” y creaba el video musical de Shape of My Heart de BackStreet Boys, lo mismo con Hit Me Baby One More Time de Britney Spears, hasta que llegaba a Thriller o Remember the Time de Michael Jackson y no creía en nadie, era la reina del baile.

Si bien de pequeña tenía claro cómo quería ser de mayor, esta mezcolanza de música me hizo quien soy.

Gracias 90’s

Ser niño en Colombia y en los 90’s, era tener un constante desespero por mantener en la calle, nunca se volverá a ver una felicidad infantil tan genuina como en aquellos momentos de “Policías y ladrones”, “Bota tarro”, “Escondite” y las carreras de bicicletas.

Sentir que éramos “Flash” al hacer de ladrón y no dejarnos atrapar. O bien convertirse en ninja al no dejar que nos encontraran jugando escondite y así salvar “por mí y por todos mis amigos”. Además nos personificábamos en una especie de Lucho Herrera cuando ganábamos las carreritas superando a los demás. En aquellos días no importaban los raspones en las rodillas o codos, sólo la felicidad… Hasta que mamá me entraba a la casa a las 9 p.m. porque se acababa “María la del Barrio” y había que madrugar.

Quisiera caminar con mi padre hacia un Blockbuster para alquilar una película otra vez. Me encantaría que con $2000 pesos aún se pudiera comprar un pastel de pollo, una Ponymalta, muchos Chupiplum y cartillas de Dragon Ball.

Una época que no se va

En la actualidad encontré un amor como el de Mónica y Chandler (aunque uno de chiquito prefería a Rachell y a Ross sin saber lo tóxico de la relación). La verdad, hubiese adorado crecer y vivir con amigos como en Friends.

A pesar de estar en el 2018, permaneceré en mi infancia. Con mis vestidos y pantalones altos para usarlos con botas punk, un reloj Casio de calculadora o de Mickey Mouse y gritando el coro de In The End de Linkin Park.

Nunca me busquen aquí, pierden el tiempo… siempre estaré en los 90’s, deseando regresar.

#Los90NuncaSeFueron.

 

 

Escrito Por: Nathalia Marín Palomino.

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