#TemáticaEdición106: Con un pie en lo analógico y el otro en lo digital

#TemáticaEdición106: Con un pie en lo analógico y el otro en lo digital

Con un pie en lo analógico y el otro en lo digital

Nos salvamos de perdernos en el nuevo milenio

Somos hijos de dos milenios, dos mundos, el uno comunitario: de tertulias y rondas con los parceros hasta tarde en la noche; y el otro, de completa virtualidad: GTA, y/o porno, mucho porno en internet. ¿Por qué desasocio una época con otra?, Porque en el mundo se respiraba expectativa y zozobra por dejar un siglo de Guerras Mundiales y Frías, y también, por los potenciales avances en materia digital asomando a la puerta. La era digital funge como un cuchillazo en la historia del comportamiento humano. Y aquí particularmente, el presidente Gaviria le dio un vuelco al rezagado país para ponerlo a competir con el mundo.

De esa década me quedó un lóbulo de la oreja con una bárbara expansión, las manos tatuadas con insignias de Lucifer (¡Y no!, no me arrepiento), y un gustico morboso por el neo-metal, ¡ah! y cómo olvidar ese ritual del pogo… aún disfruto la poesía de los buenos traques. Pero no todo lo que quedó de esa época son blasfemias, ciertas plataformas me dejaron un conocimiento inolvidable sobre la naturaleza, por las cuales hoy (sin ser biólogo), leo con amor al mismísimo Darwin.

La recién llegada TV por cable a Colombia, con sus brillantes documentales de National Geographic o Discovery, me dejaron filosofando desde niño acerca del cosmos y nuestros semejantes. Menos mal alcanzamos a ver a Jane Goodall o a Steve Irwin en un país donde lo exterior tardaba en llegar mínimo una generación. De esa información dosificada y clara, me quedó la fascinación en lo que a Ciencias y Humanidades se refiere.

Manteniendo el equilibrio

Por fortuna, los que no éramos pudientes nos salvamos del encoñe temprano por el Internet.

Somos la última generación en usar fuertemente (que no hábiles porque estos muchachos de hoy son tremendos para eso) los cinco dedos de la mano, ¡por fortuna! En ese salto de siglo se nos quedó uno de nuestros pies del lado analógico. Vea pri, estamos balanceándonos porque nuestro otro pie está en el lado digital, y pilas, si no queremos caer como Renton (Ewan Mcgregor) por el sanitario, directo a un mar de caca, tenemos que mantener el equilibrio.

Somos los pastores de las ovejitas ingenuas que nacieron en este tercer milenio, quienes creen que el verbo navegar solo aplica para la web, y que hacerlo por vastas horas no supone ningún riesgo ni para la salud ni para la deconstrucción de la verdad.

Descarriados con criterio

Enséñele a su primito nuestra música educativa, como Beautiful people de Manson, para que tenga un primer acercamiento al existencialismo, o Du hast, a ver si le empieza a tramar el idioma alemán (dígale que eso significa “tú tienes”). Si lo regaña la tía por exponer al peladito al satanismo, dígale que esa música lo forjó como persona, que fue el antídoto contra el excesivo pop del momento, el mismo que hoy tiene a más de un incauto cantando sobre la primera infancia para ilustrar, “baby baby ohh”, o “cuatro babys”.

Ah, y ‘porfa’, recomendale a tus sobrinitos la película Rodrigo D No futuro. Dígales que gracias a estos gusticos raros por la oscuridad, por poguear y por esa música pesada, no nos ligamos con ciertos personajes dañinos, que en los noventas eran modelo a seguir, y que como Rodrigo, no quisimos seguir el predestino que tantas veces se nos ofreció en bandeja de oro fundido con el plomo de la guerra. Dígales que preferimos ser ovejas descarriadas, con cientos de tatuajes, ideas rayadas, ¡pero con ética y criterio papá!

 

Escrito Por: Juan Pablo García Larrahondo.

Ilustración Por: Santiago Castaño Ospina.

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