TIERRAPLANISMO

“Dondequiera que hay algo extraño, algo bello o nuevo la gente querrá verlo”
Artur C Clark

Todos los que estábamos ahí por las razones que fuesen conocíamos del catastrófico accidente ocurrido durante el primer viaje. El intento inicial para masificar los viajes de turismo espacial había terminado en desastre y nosotros ahora fungíamos como sujetos de prueba para esta segunda versión. «Los valientes pasajeros a bordo del Massive Z-2». Aún recuerdo el titular de aquel pasquín amarillista que mi padre trajo consigo el día del último encuentro con nuestros familiares.

—Celeste, hija. Yo sé que no te voy a poder convencer. Te lo repito: esto es una farsa, la Tierra es plana; ahí está lo que pasó con el anterior viaje. Por favor negrita, desistí.

Papá empezó con el cuento del tierraplanismo durante sus terapias para el manejo de la ira. Agustín era un compañero de papá en ese grupo y supo arraigar en él las más diversas teorías de conspiración: entre esas que estamos sobre un plano, el centro del disco es el Polo Norte, nos circundan descomunales murallas de hielo y una bóveda con todos los astros cubre nuestra atmosfera. A partir de ese momento empezó a defender con vehemencia su nuevo dogma. Yo trataba de confrontarlos con argumentos científicos. No había caso. Para ellos “los eclipses, la gravedad y la geodesia eran artilugios muy bien promocionados por el multimillonario
lobby de la NASA”. Eran tercos. A mí me entretenía confrontarlos y ponerlos al límite de sus cabales. Luego me acercaba a papá, lo acariciaba y con un abrazo y un beso en su mejilla más sonrojada le decía:

—Papi, no importa si la Tierra es plana o esférica. Sólo el hecho de haber coincidido como hija tuya en uno de tantos universos posibles me alegra el día. El día de la entrevista con la gente de Forward Inc. me confirmaron que era una de las escogidas para el viaje. Creía que sujetando mis manos continuamente mientras respondía sus preguntas disimulaba muy bien los nervios que me invadían. A los entrevistadores les causó mucha gracia mi respuesta acerca de las principales motivaciones para viajar al espacio.

—Para llevarle una prueba inobjetable sobre la esfericidad de la Tierra a mi padre que es tierraplanista— Respondí sin titubear. Ellos rieron al unísono y desde ese momento la tensión en la sala se disipó. Pensé que tal vez más adelante preguntarían sobre mis aspiraciones para estudiar un doctorado en astrofísica o por las pasantías en el desierto de Atacama en el equipo del Very Large Telescope. Nada. La anécdota sobre las creencias de papá los había cautivado y me había ayudado sin saberlo a ser escogida para el viaje a bordo de Massive Z-2.

— ¿Y qué miedos sientes, Celeste? Es decir… bien sabes lo que pasó anteriormente con el Massive Zion.
—Para morir sólo hace falta estar vivo. Prefiero pensar que los técnicos y todo el equipo han cerrado las brechas en los posibles errores cometidos en la anterior expedición.
— ¿Expedición?
—Me refiero a esta segunda versióndel viaje. Lo que pasó en Cabo Kennedy fue mala fortuna. Digamos que los rusos me generan confianza.

Hace dos días confirmamos nuestras sospechas: Forward Inc. desarrolló el Z-2 como una nave sin posibilidad de retorno a la Tierra. Voy a extrañar a papá. A millones de kilómetros de distancia su imagen se reviste de nitidez en mis pensamientos. La nostalgia es inevitable cuando te das cuenta de que partiste para no volver.

Señores a cargo del proyecto Massive Z-2: A papá por favor envíenle las fotografías. Saben ustedes que mi objetivo era llevarle una prueba de la esfericidad de la Tierra.

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