La importancia de apreciar lo logrado

Por: Jonathan David Tangarife Quintero.

Hace unos días, como suele ser común, me encontraba navegando por Instagram. Llevo un buen tiempo siguiendo el trabajo del uruguayo Matías Gallo en dicha red social, cuya labor principal es ser entrenador de baloncesto y cuyo pasatiempo favorito es la escritura. En un principio, captó mi atención su red social profesional, en la cual solía realizar análisis muy elaborados de jugadas de básquet. Ahora, además de eso, me tiene enganchado a través de su escritura y la forma en la que transmite su manera de ver la vida por medio de ella. Fue entonces cuando me topé con la siguiente frase:

“A veces… tenemos todo, pero no lo miramos. A veces escucho a algunas personas cercanas, y siento que lo único que necesitan es calmarse y reconocer lo que tienen a su alrededor. El problema es que observamos con el ojo del deseo y no con el ojo de lo que hemos logrado, de lo que tenemos y de lo que la vida nos ha regalado.

No es sano permanecer en la búsqueda sin detenernos a contemplar. No es conformarse, es avanzar bailando, es combatir con alegría, es aplaudir cada ítem tachado y es, sobre todo, detenerse a mirarlo”.

Este texto me impactó e inmediatamente conecté con su idea central. Me considero un individuo demasiado exigente conmigo mismo y muy ambicioso, en el buen sentido de la palabra. Siempre quiero hacer y lograr más de lo que me propongo, manteniendo mis valores y sin pasar por encima de nadie. Sin embargo, también considero que soy una persona muy agradecida y que sabe valorar muy bien lo que y quienes están a su alrededor. Es en esta última parte donde quiero hacer énfasis.

También te puede interesar: Reflexiones en tránsito

En muchos casos, la vida se nos va mientras nosotros estamos pendientes de lo que tiene o no tiene el otro, y deseando poseer los lujos de aquellos famosos que seguimos en redes sociales. Asimismo, descuidamos nuestra propia existencia y la de aquellos a los que amamos; descuidamos lo intangible y normalizamos lo extraordinario.

Hay personas para las que no significa nada el hecho de estar vivos, de tener una oportunidad más para conseguir lo que desean. Para estos personajes lo único que tiene significado es aquello que no tienen: objetos materiales en los cuales materializan su “felicidad”, y escribo “felicidad” entre comillas porque lo que proviene de lo tangible es efímero, aquello que realmente perdura en nuestro ser no se puede ver, oler, ni tocar, solo se puede sentir y, en algunas ocasiones, expresar. En ciertas situaciones, lo que nos hace felices no es el hecho de tener una megacasa, por ejemplo, tal vez es el hecho de que podamos asegurarle un techo a nuestros seres queridos gracias a dicha propiedad. Lo material es importante, pero no tanto como lo que hay en nuestro interior.

Por su parte, el agradecimiento también debe jugar un papel fundamental a la hora de querer seguir progresando en todos los ámbitos de nuestras vidas. A eso se refiere la importancia de mirar hacia atrás, de detenerse a mirar los detalles, los logros y los regalos divinos que ya acumulamos en esta odisea llamada vida. Es importante no conformarse y siempre desear seguir avanzando, pero si no somos capaces de identificar, reconocer y agradecer lo que ya tenemos, en algún momento llegará el fantasma de la frustración y nos hará entrar en una crisis llena de interrogantes hacia nosotros mismos.

No soy fan de las comparaciones, pero pienso que, en algunos casos, es una buena herramienta para reconocer la magnitud de lo privilegiados que somos. Por ejemplo: para ti puede ser normal el hecho de tener un papá y una mamá cariñosos que viven contigo o a quienes puedes acudir cada que lo necesites… Pues hay personas que no cuentan con esa “normalidad” y que, incluso, nunca han sabido qué significa ese “cuento” de tener papás. ¡Agradece!

La grandeza está en las cosas pequeñas. Debemos aprender, como sociedad, a identificar esas fuentes de felicidad genuinas que realmente nos hacen sentir afortunados. La globalización ha traído consigo flagelos que buscan que nos distraigamos de lo más importante y que nos pongamos al servicio, sin saberlo, de ciertos intereses a través de las ansias por acumular riquezas materiales. El dinero es importante, claro que sí, pero, ¿acaso no es más relevante saber amar y sentirse amado por los que te rodean, por ejemplo? ¿Acaso no es más significativo tener salud y que toda tu familia también la tenga? Con poco dinero podemos arreglárnosla de alguna manera, pero, ¿sin amor y agradecimiento cómo se vive?

También te puede interesar: Caso “Chino” Sandoval: cuando quieres, puedes