El Gobierno nacionalista de Narendra Modi prefiere “Bharat” frente a “India” porque considera que este término tiene connotaciones coloniales

El Gobierno indio ha empezado a utilizar el término “Bharat” para referirse a su país en cumbres internacionales, lo que sugiere que prepara un cambio de nombre para el país. “Bharat” es uno de los dos nombres oficiales junto con “India”. La palabra “Bharat” viene del sánscrito, tiene 2.000 años de antigüedad y es con la que se nombra al país en la mayoría de idiomas locales, incluido el hindi. La población la usa a diario y está recogida en el primer artículo de la Constitución: “India, es decir Bharat, será una Unión de Estados”. El Partido Popular Indio (BJP por sus siglas en hindi), que lidera el primer ministro Narendra Modi, parece querer retirar la oficialidad de “India”, el nombre utilizado de forma oficial en el exterior. 

El rumor sobre el cambio de nombre surgió tras la cumbre del G20 de septiembre de 2023, celebrada en India, en la que Modi se presentó como primer ministro de Bharat”. Todavía es una incógnita si el cambio se hará oficial o no. El Gobierno convocó una sesión extraordinaria en el Parlamento del 18 al 22 de este mes en la que, se especulaba, aprobarían la medida. El cambio requiere modificar la Constitución, para lo que el Gobierno necesita el apoyo de la oposición. No obstante, dado que ya es uno de los dos nombres oficiales, el BJP podría decidir dar a “Bharat” más visibilidad sin llegar al extremo de la reforma legal.

“Bharat” en vez de «India», una estrategia del nacionalismo hindú

El BJP prefiere usar “Bharat” porque, según ellos, “India” tiene una connotación colonial. Este nombre deriva de la forma en la que distintos pueblos europeos denominaban a los habitantes de la región del río Indo: la palabra persa original pasó al antiguo griego y de ahí al inglés. Según los seguidores de Modi, este nombre es una herencia de la dominación británica.

Por ello querrían dejar a “Bharat” como único término oficial. Aunque el uso de “Bharat” esté muy extendido, esta opción no gusta a todo el arco parlamentario. La oposición, ahora una gran coalición reunida bajo las siglas INDIA, tilda la iniciativa de estrategia electoralista. Además, señalan que borrar “India” supone acabar con el nombre más reconocido en el exterior, lo que dinamita una gran baza de influencia internacional. 

No es la primera vez que en India cambian nombres para romper con el pasado colonial. La capital financiera del país, Bombay, se renombró como Mumbai en 1996. Le siguieron otras ciudades como Calcuta, que pasó a ser Kolkata en 2001. No obstante, la propuesta de adoptar “Bharat” como único nombre oficial puede entenderse como un paso más en la “azafranización” del país, es decir, la promoción de lo hindú por encima de otras etnias y confesiones.

Desde que llegó al poder en 2014, Modi ha promulgado un nacionalismo hindú agresivo, restringiendo los derechos y libertades de grupos como los musulmanes, que ahora tienen más complicado acceder a la ciudadanía. Esto ha disparado la violencia sectaria en un país con una gran diversidad lingüística, étnica y religiosa y numerosos conflictos territoriales abiertos. 

Países Bajos, Macedonia del Norte o Myanmar: otros cambios de nombre

De pasar a llamarse solo “Bharat”, India no sería el primer país en cambiar de nombre. Varios antes que ella lo han hecho por distintas razones y el sudeste asiático es una región que reúne dos casos significativos. El primero comparte historia con India: Bangladés, un territorio antes conocido como “Pakistán oriental”, adoptó su nuevo nombre al independizarse del resto de Pakistán en 1971.

Por su parte, Myanmar adujo querer alejarse de las connotaciones coloniales de su anterior nombre, Birmania. Sin embargo, este caso también se entiende como un movimiento político de las juntas militares que han gobernado el país, ya que Birmania y Myanmar son la misma palabra y en el mismo idioma pero en distintos registros lingüísticos. Además, no todos los Estados reconocen el nombre de Myanmar, por lo que el uso de “Birmania” sigue muy extendido. 

Otro ejemplo menos perceptible en español es Turquía. En 2022, el presidente turco, Recep Tayyip Erdoğan, oficializó el nombre del país como Türkiye, la palabra en turco, para afianzarla en el extranjero frente a la traducción inglesa “Turkey”. El objetivo era “expresar de la mejor manera la cultura y civilización turcas” ante el exterior.

El caso contrario viene de Macedonia del Norte: en 2018 el Gobierno decidió matizar el “Macedonia” original para superar el veto de Grecia a su adhesión a la Unión Europea. Ambos países mantenían una disputa de décadas sobre la propiedad del nombre. Con todo, los macedonios todavía no han entrado en la UE. Por otro lado, Países Bajos abandonó el uso de “Holanda” como nombre oficial en 2020, ya que es un término que describe solo a una región del país. La lección para India de algunos de estos ejemplos es que, por mucho que los nombres cambien, cuesta deshacerse de los antiguos.