#Relato: Toda infección tiene una cura

#Relato: Toda infección tiene una cura

Toda infección tiene una cura

Toda infección tiene una cura

Con cada gota que caía en aquel agosto, tenía vagos recuerdos de una mala aventura que había durado un largo tiempo. En aquel momento ni siquiera creía reconocerme. No era el mismo de siempre, estaba afectado por un malestar sentimental que se sentía también en el estómago, la bilis hervía adentro de mí. Con una emoción de rabia, salí en medio de la lluvia, empapándome toda la ropa, llevando un rumbo desconcertado, necesitaba alejarme de todos los lugares conocidos donde la memoria oscilaba y creaba imágenes mentales de aquella mujer que tanto detestaba. No la describo porque no merece las letras que de mi salen, porque hay cosas del pasado que deben quedarse allí, enterradas donde el sol, o sea nuestro presente, no puede darles luz. Siempre he temido al pasado y me he aferrado a él tantas veces. Es un demonio en nuestro presente.

Caminando entre las calles desoladas de Cali no hallé manera de sentirme bien, solo un sentimiento de nostalgia y tristeza seguía creciendo dentro, todo se nublaba con los pasos. Todo era una enfermedad. Ella había sido una infección, algo maligno que me dejaba un mal sabor de boca y un dolor en todos los huesos. ¿Cómo sacaría aquel pus llamado mal amor de mis adentros? El humo del cigarrillo no tenía la suficiente fuerza de opacar esas fuerzas. Pero el alcohol que limpia la mente con las borracheras, me hizo circular en algo placentero. De todo paso por mi copa: ron, aguardiente, cerveza…

La cura

Mi afinidad con la botella fue una relación que duró poco, hasta que conocí a M… la chica de hermoso rostro, mejillas rozadas y de una inteligencia ávida. Quería mezclar la sangre de mis venas con su amor, con el trago y los cigarrillos. Todo ello se hizo, todo fue un vals de un agradable cariño. De vientos nuevos con un aire limpio, le había dicho adiós a la infección y los malos recuerdos. Ahora mi cerebro, como un arquitecto construía nuevos recuerdos en aquellos lugares que antes detestaba, ahora se llenaban de una tierna nostalgia y un incipiente romance. No tenemos M… y yo un amor ideal, pero puedo decir con toda la seguridad que se siente una gran pasión.

Nuestros cuerpos han de extrañarse. Nuestra mirada anhela cruzarse. Nuestros labios ansían tocarse una vez más y que nuestras lenguas dancen al compás de nuestros besos. Y todo va bien nena, eso espero, porque no sabría bien el whisky si me odiases. No tendría la misma sensación levantarme en la mañana sabiendo que estás conmigo, que si anduvieses con algún patán de esos. Ellos no saben tratarte, ellas no saben quererme. No encajan con nuestra forma de ser. Y no olvides que tu culo me ha dejado perplejo tanto como lo que me dices al oído. Me mortifica pensar que algún día lucharas por olvidarme, que quemaras en el mismo fuego que hemos construidos nuestros recuerdos y luego lo ahogaras, hasta que las cenizas las esparzas entre nuevos aires de tu vida. Por ahora solo queda disfrutar de lo que es nuestro.

 

 

Toda infección tiene una cura

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