#Relato: UN VIAJE SIN RETORNO (Alaída27)

#Relato: UN VIAJE SIN RETORNO (Alaída27)

UN VIAJE SIN RETORNO (Alaída27)

UN VIAJE SIN RETORNO (Alaída27)

Marchaba el día como cualquier otro, saltando vallas de seguridad y caminando sobre campos minados. Miraba a su alrededor y se perdía en los recovecos del bosque frondoso. Pacíficamente esperaba a que apareciera algún zombi o cazador de humanos con su metralleta en mano. Apuraba el paso en cuanto escuchaba el zumbar del viento erizándole los vellos de la nuca. Instintivamente, había aprendido a identificar que aquello era señal de que algo malo se avecinaba.

Un gruñido mitad animal, mitad humano, se escuchaba cerca, y una barrita de peligro se activaba en su sensor de movimiento. Podía distinguir bien el olor de la descomposición del ser, y en aquellas condiciones, no creía que viniese solamente uno, más bien le parecían varios. Como toda una jauría enojada, hambrienta de justicia. Sin embargo; ella no era temerosa, ya no. Había aprendido a superar todos sus miedos. Ahora ya no era de las que se escondían o temían levantar la mano en clase para pedir la palabra o indicar que no entendía algo.

Aquel era su mundo. Ella lo había elegido y era un viaje sin retorno.

A Alaída27, le habían dado la oportunidad de adoptar una nueva vida, siendo un proyecto que prometían exitoso entre la comunidad científica.  Realidad virtual, le llamaban, y estaban eligiendo a personas inteligentes, casi eruditos que hubiesen padecido los dolorosos ir y venir de la vida, anhelantes por “evolucionar“y pasar a un nivel superior. Ella había sido la primera elegida. Su coeficiente intelectual era elevado y aquella realización se la hicieron llegar con facilidad.

Tenía muy altas posibilidades de supervivencia, pues poseía un gran instinto y era muy analítica; quizá no fuerte, pero era especial en calcular las situaciones de riesgo y escapar de ellas. Podía avanzar hacia un terreno inseguro sin miedo al fracaso, o causar una avalancha de catástrofes en su entorno. “Evolucionaba”, y su mundo debía hacerlo con ella en la misma forma en la que el humano normal tendía a hacerlo. Arrasaba con los zombis poniendo trampas en las que la mayoría de ellos (y vaya que eran un gran número) caían sin recelo. Ella simplemente ponía un cebo en una red y aquellos se emocionaban con el hambre de algo nuevo, sin pleno conocimiento de que quienes eran cazados y dominados, siempre, serían ellos.

Perdida en la virtualidad

Así es como Alaída27 comenzó a cambiar el mundo junto con quienes solían estar trabajando entre las sombras, comiendo callados, pero siempre pensando en que un día, ellos ya no serían los cazados. Los papeles comenzaban a invertirse, ahora la realidad virtual era su vida, ella dominaba y esclavizaba sin ponerse a pensar en si lo que hacía era bueno o malo, pues, aquello que inició como un simple proyecto que prometía cambiar la vida, hacerla más interesante, menos monótona, había consumido por completo a la humanidad, sumiéndola de nuevo en otra época oscura de la que era mucho más difícil salir, pues ¿quién sino el humano podría crear algo tan autodestructivo y letal?

Convirtiendo a un rebaño sin consciencia, burlados ingenuamente en un disfraz de su evolución y entretenimiento, en unos seres errantes, sin mente propia, trasformados en lo que hace algún tiempo atrás, la televisión tanto se había esmerado por evidenciar y vender. Aquellas series simbólicas y temáticas que parecían simplemente un invento humano, morboso y utópico, mostraban solamente la decadencia del hombre, a lo que llegarían algún día y, finalmente, ese día había llegado.

La promesa que prometía cambiarlo todo, hacerles experimentar el mundo de diferentes maneras, quitar fobias o burlar la barrera entre la vida y la muerte, había llegado hasta su clímax, al igual que ella, que estaba ahora en lo más alto de la montaña, mirando hacia abajo, a las trampas sistemáticamente  puestas para los errantes, sonriendo triunfante y esperando la notificación que aparecía cuando sus amigos de juegos estaban cerca, creyéndose victoriosa ingenuamente, sin saberse consumida por su propia creación.

 

Escrito Por: Paula Ibarra.

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